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Alerta ígnea

Salta se anticipa a la temporada de incendios tras un 2025 crítico

El Valle del Lerma vuelve a ser el punto más sensible por la combinación de clima, vegetación y actividad humana.

Salta se anticipa a la temporada de incendios tras un 2025 crítico

Salta entra en una nueva etapa de alerta por incendios forestales sin focos activos por el momento, pero con un antecedente reciente que enciende todas las alarmas: durante 2025 se quemaron alrededor de 16 mil hectáreas en distintos puntos de la provincia, con fuerte impacto en zonas cercanas a centros urbanos y áreas rurales.

El dato más preocupante para las autoridades es que gran parte de los siniestros no estuvo vinculado únicamente a las condiciones climáticas, sino a la intervención humana. En ese período se registraron más de 650 focos de incendio, de los cuales cerca de 500 se concentraron en el Valle del Lerma, una de las regiones más pobladas y expuestas.

La combinación entre expansión urbana, terrenos sin mantenimiento y vegetación altamente inflamable vuelve a ubicar a esta zona como el principal punto de atención. A esto se suma la presencia del llamado pasto cubano, una maleza invasiva de alta propagación que incrementa el riesgo de incendios de interfase, aquellos que avanzan rápidamente hacia viviendas e infraestructura.

El impacto del año pasado dejó episodios graves, como la pérdida de viviendas en distintos sectores durante agosto, cuando se registraron múltiples focos simultáneos en el Valle del Lerma y sus alrededores. La velocidad de propagación del fuego y las condiciones de viento complicaron las tareas de control.

Desde Defensa Civil de Salta remarcan que la temporada no tiene una fecha fija de inicio, pero suele activarse tras las primeras heladas, cuando la vegetación se seca y se vuelve altamente combustible. En general, los primeros focos aparecen hacia fines de julio, mientras que agosto concentra el pico de actividad en el Valle del Lerma. Más al norte provincial, el período crítico se extiende entre septiembre y noviembre, con variaciones según el clima.

El trabajo preventivo se intensifica en esta etapa, con foco en el desmalezamiento de áreas críticas y en la reducción de material combustible cerca de zonas habitadas. También se evalúan acciones controladas en sectores específicos para evitar la acumulación de vegetación seca.

Uno de los ejes centrales es el manejo del pasto cubano, una especie que puede generar miles de semillas por planta y permanecer latente durante años, lo que dificulta su erradicación. Su control requiere tareas constantes de corte o tratamientos específicos.

Las recomendaciones oficiales apuntan principalmente a propietarios de terrenos baldíos o rurales. Se insiste en mantener la limpieza de los predios, reducir la altura del pasto y generar franjas de seguridad de al menos algunos metros alrededor de las viviendas para evitar la propagación del fuego.

El factor climático también juega un rol clave, especialmente durante jornadas de viento zonda, cuando las condiciones favorecen la rápida expansión de las llamas. Sin embargo, desde el área de prevención remarcan que el comportamiento humano sigue siendo el elemento determinante en la mayoría de los incendios.

Con ese escenario, Salta se prepara para una temporada que exige coordinación, prevención y responsabilidad individual, en un contexto donde la experiencia reciente dejó en claro la magnitud del riesgo y la necesidad de anticiparse antes de que aparezcan los primeros focos.


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