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CRISIS COMERCIAL

Salta sufre cierre de locales

Comerciantes luchan por mantener sus negocios frente a alquileres altos, tarifas y caída del consumo.

Salta sufre cierre de locales

El centro de Salta muestra un paisaje cada vez más desolador: locales vacíos, vidrieras apagadas y carteles de alquiler se multiplican en las calles más transitadas. Los comerciantes que resisten buscan estrategias para mantener sus negocios frente a un combo letal: alquileres millonarios, tarifas elevadas y caída del consumo.

El microcentro refleja un fenómeno que muchos ya dan por natural. En la peatonal Alberdi, hay cuadras donde tres, cuatro o hasta cinco locales permanecen cerrados. En la calle Urquiza, una histórica zapatería anunció su cierre, y otras tantas vidrieras muestran carteles de “liquidación por cierre”. Los precios bajos no logran atraer compradores, mientras los costos fijos siguen creciendo.

Un informe reciente del CEPA sobre la dinámica laboral en Salta confirma la gravedad de la situación: en los últimos dos años, el sector Comercio perdió 203 empleadores formales y más de mil puestos de trabajo, según datos sindicales. Los números reflejan una caída histórica que golpea directamente al empleo y a la actividad económica local.

Alquileres y tarifas que ahogan

Los comerciantes describen un escenario casi inabordable: para abrir un pequeño kiosco se requieren contratos de alquiler que superan los dos millones de pesos, y sumando depósito, garantía y adelantos, la inversión inicial puede alcanzar los ocho millones.

La luz y otros servicios públicos agregan otra capa de dificultad. “Si pagás dos millones de alquiler, la boleta de luz puede ser la misma”, relata una comerciante. Muchos locales dependen de heladeras o freezers, por lo que mantener la electricidad es imprescindible; en varios casos, las vidrieras permanecen apagadas para reducir gastos.

Deudas y pérdidas de mercadería

La caída del consumo obliga a refinanciar alquileres y acumular deudas, mientras productos como fideos o gaseosas terminan vencidos sin haber sido vendidos. “Muchos comerciantes viven con deudas permanentes, es parte de la supervivencia”, cuenta una empresaria.

Competencia y estrategias de supervivencia

A esto se suma la presión de las grandes cadenas. Supermercados de proximidad, promociones y facilidades de pago por tarjeta complican la competencia de los pequeños comercios. Algunos locales intentan diversificar: venden comida económica, productos importados o realizan ventas online, aunque la competencia digital crece día a día.

El turismo, motor tradicional del centro, también sufrió un golpe. La baja de visitantes impacta especialmente en locales vinculados a gastronomía y recuerdos. Algunos comerciantes incluso buscan alternativas de venta directa a turistas extranjeros en plataformas digitales, pero el volumen de competencia lo hace difícil.

Un panorama incierto

Los cierres, la incertidumbre y la caída del consumo generan un círculo difícil de romper. Para muchos comerciantes, mantener abierto un local es cada vez más un desafío que depende de creatividad, resiliencia y, a veces, suerte. Mientras tanto, las calles del centro de Salta cuentan la historia de un comercio que lucha por sobrevivir.

 


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