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SALTA

Sigue la venta de Mentisan a pesar de la prohibición de la ANMAT

"Nos desayunamos con esto en la tele, pero acá nadie vino a decir nada", coincidieron varios vendedores, mientras seguían despachando los potecitos a los clientes habituales.

Sigue la venta de Mentisan a pesar de la prohibición de la ANMAT

La noticia de la prohibición del Mentisan cayó como un baldazo de agua fría entre los comerciantes del mercado San Miguel en Salta, donde este ungüento boliviano es un clásico para aliviar resfríos, dolores musculares y picaduras.

 

Los puesteros contaron que se enteraron por los noticieros y las redes, sin que nadie de los organismos de control les haya mandado una notificación formal. "Nos desayunamos con esto en la tele, pero acá nadie vino a decir nada", coincidieron varios, mientras seguían despachando los potecitos a los clientes habituales.

A pesar de la disposición oficial, el Mentisan no desapareció de los estantes y la gente lo sigue pidiendo como siempre. En los puestos de frutas y verduras, y en las ferias barriales, se ofrecen dos versiones principales que llegan directamente desde Bolivia: el envase chico de 15 gramos anda por los 2.800 pesos, y el de 25 gramos sale unos 3.800. Los vendedores destacan que es un remedio casero de toda la vida, muy valorado en la región por su efectividad contra la congestión y otros males cotidianos.

No es la primera vez que intentan sacar el Mentisan del circuito comercial en Argentina. Los comerciantes recuerdan que ya pasó en 2022, otra vez en 2025, y ahora con esta nueva medida del 2026. "Siempre lo mismo, anuncian la prohibición pero la gente no para de comprarlo", comentaron, aludiendo a que en intentos anteriores el producto siguió circulando sin mayores interrupciones, gracias al intercambio fronterizo que lo trae hasta Salta.

La ANMAT justificó la prohibición argumentando que el ungüento se promociona con propiedades terapéuticas sin estar registrado como medicamento en el país, lo que impide garantizar su seguridad, calidad y eficacia. Alertaron sobre los riesgos de usar algo de procedencia incierta, sin controles de elaboración, y recomendaron consultar a un médico ante cualquier duda o problema. Sin embargo, en los mercados salteños reina el escepticismo: los vendedores afirman que no hubo inspecciones ni comunicaciones directas, y que el Mentisan forma parte de un comercio histórico en la zona norteña.

Mientras la autoridad sanitaria insiste en proteger la salud pública con esta medida, en Salta el panorama no cambia mucho. Los puesteros advierten que el ungüento boliviano es uno de los más solicitados, integrado al día a día de muchas familias, y que sin controles efectivos en la frontera, es probable que siga llegando y vendiéndose como si nada. La situación pone en evidencia las tensiones entre regulaciones nacionales y tradiciones locales en regiones como el NOA.

 


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