El crecimiento de los ciberdelitos sexuales contra niños, niñas y adolescentes se convirtió en uno de los datos más preocupantes del último informe del Sistema Nacional de Información Criminal. Durante 2025 se registraron 89 casos, frente a los 51 del año anterior, lo que representa un incremento del 73,8% en este tipo de hechos vinculados al entorno digital.
El aumento incluye conductas como grooming, producción y distribución de material de abuso sexual infantil y difusión no consentida de imágenes íntimas de menores. Se trata de delitos que encuentran en las plataformas digitales un espacio de expansión y mayor complejidad para su detección, en un contexto de uso cada vez más temprano de dispositivos móviles y redes sociales por parte de menores.
El informe advierte que esta suba supera el promedio nacional y ubica a la provincia entre las jurisdicciones con mayor crecimiento relativo en esta categoría. Si bien no establece causas concretas, especialistas vinculan el fenómeno tanto a una mayor circulación de estos delitos como a una mejora en los mecanismos de denuncia y detección por parte de las autoridades.
En paralelo, otras variables vinculadas a delitos sexuales también mostraron incrementos. Las tentativas de abuso con acceso carnal crecieron un 60,9%, mientras que las violaciones consumadas tuvieron una leve suba del 1,9%. En contraste, los abusos sexuales simples registraron una baja del 10%, lo que muestra un escenario heterogéneo dentro de esta tipología delictiva.
Más allá de este punto crítico, el informe refleja una caída en los delitos más graves del mapa criminal. Los homicidios dolosos descendieron un 31,2% respecto del año anterior, con una tasa que bajó de 4,6 a 3,2 cada 100.000 habitantes. También se registraron retrocesos en robos y hurtos, con caídas superiores al 16% y 18% respectivamente, lo que marca una tendencia general a la baja en estos indicadores.
En materia de narcotráfico y contravenciones, los datos presentan matices. La tenencia para consumo personal de estupefacientes cayó de manera significativa, aunque el propio informe advierte que este descenso podría responder a cambios en criterios de registro más que a una reducción real del consumo. En contraposición, las contravenciones mostraron un aumento marcado, con un salto del 47,5% en comparación con el año previo.
Otras categorías también reflejan incrementos que llaman la atención. Las extorsiones subieron un 50%, las amenazas crecieron un 6,4% y las lesiones dolosas aumentaron un 6,3%. A esto se suma un crecimiento del 34,6% en los suicidios consumados, un dato que trasciende lo estrictamente policial y abre interrogantes sobre la necesidad de reforzar políticas de salud mental y prevención.
El contrabando simple y los delitos contra la administración pública también registraron subas superiores al 20%, consolidando un escenario donde, pese a la baja en los delitos más violentos tradicionales, persisten y crecen otras modalidades delictivas.
En el plano metodológico, el informe detalla que la información proviene exclusivamente de registros policiales y que una parte significativa de los hechos ingresa al sistema a través de denuncias web, posteriormente ratificadas en sede policial. Este aspecto influye en la forma en que se construyen las estadísticas y puede incidir en las variaciones interanuales.
El crecimiento de los ciberdelitos sexuales contra menores aparece así como una de las principales alertas dentro de un cuadro general con contrastes: mejoras en indicadores tradicionales de criminalidad, pero expansión de delitos vinculados a lo digital y a problemáticas sociales más complejas, que requieren abordajes preventivos, tecnológicos y educativos de largo plazo.