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Reality en vilo

Gran Hermano 2026 suma otra salida inesperada y crece la tensión en la casa

La muerte del padre de Daniela De Lucía y la salida momentánea de Divina Gloria por controles médicos alteraron por completo la dinámica del reality.

Gran Hermano 2026 suma otra salida inesperada y crece la tensión en la casa

La nueva edición de Gran Hermano 2026 atraviesa sus horas más delicadas desde el arranque. En cuestión de minutos, el juego sufrió dos bajas que sacudieron tanto a los participantes como al público que sigue el programa noche a noche. Primero se confirmó el fallecimiento del padre de Daniela De Lucía y su inmediata decisión de abandonar la competencia. Poco después, se informó que Divina Gloria también dejaría temporalmente la casa para realizarse estudios médicos.

La noticia fue comunicada por el conductor Santiago del Moro a través de sus redes sociales, donde explicó que Divina Gloria sería trasladada a una clínica cercana para someterse a chequeos solicitados por el equipo médico que asiste a los jugadores. Según detalló, la actriz saldría bajo estrictas medidas de aislamiento, sin contacto con el exterior y respetando el protocolo habitual que se aplica en estos casos.

El anuncio generó un fuerte impacto entre los seguidores del reality de Telefe, que todavía intentaban asimilar la primera noticia de la jornada. La muerte del padre de Daniela De Lucía —conocida dentro del programa como “Dani la Coach”— modificó de raíz el clima de la casa y dejó en pausa cualquier estrategia.

Desde la producción informaron que la participante fue notificada de la situación, contenida por el equipo de psicólogos y acompañada en todo momento. Tras conocer el fallecimiento, Daniela decidió abandonar la competencia para despedir a su padre y acompañar a su familia en un momento tan doloroso. La salida se dio en las primeras semanas del ciclo, cuando recién comenzaban a consolidarse los primeros vínculos y alianzas.

 

Divina Gloria dejó momentáneamente la casa de Gran Hermano (Foto: captura Instagram/santidelmoro)

 

El golpe emocional fue fuerte. Puertas adentro, los jugadores quedaron descolocados. Si bien el aislamiento impide el acceso a información del exterior, en situaciones de extrema gravedad el protocolo contempla la intervención directa de la producción. Así ocurrió en esta oportunidad, en un contexto que obligó a priorizar lo humano por encima del juego.

Sobre el estado de salud del padre de Daniela trascendió que atravesaba una enfermedad compleja desde hacía tiempo y que su cuadro era delicado incluso antes del ingreso de la participante al reality. Esa situación habría sido conversada previamente, aunque el desenlace igualmente sorprendió por la cercanía con el inicio del programa.

En paralelo, la salida momentánea de Divina Gloria encendió otra luz de alerta. Si bien desde la conducción aclararon que se trata de controles médicos de rutina indicados por profesionales, la noticia alimentó la incertidumbre en redes sociales. En esta edición, que apuesta fuerte a figuras conocidas y a una “generación dorada”, cualquier movimiento repercute de inmediato en el afuera.

El detalle no menor es que, según se informó, la actriz no perderá su condición de participante. El traslado responde exclusivamente a una evaluación médica y se mantendrá el aislamiento correspondiente, tal como sucedió en otras temporadas cuando algún jugador debió salir por estudios o atenciones puntuales. Esto implica que, de no mediar complicaciones, podría reincorporarse a la casa.

La seguidilla de acontecimientos dejó al reality en un punto sensible. En redes sociales, el nombre del programa se volvió tendencia en Argentina y miles de usuarios debatieron sobre lo ocurrido, enviando mensajes de apoyo tanto a Daniela como a Divina Gloria. El público, que suele enfocarse en estrategias, peleas y romances, se encontró esta vez con una realidad mucho más cruda.

En términos de juego, la salida definitiva de Daniela obliga a recalcular todo. Cada participante que abandona altera nominaciones, liderazgos y vínculos. Recién iniciada la competencia, todavía no había una placa consolidada ni alianzas cerradas, por lo que su partida deja un vacío difícil de medir.

Además, el impacto anímico puede sentirse en los próximos días. El encierro potencia emociones y cualquier situación extrema repercute con mayor intensidad. La producción, consciente de esto, refuerza el acompañamiento psicológico para evitar desbordes y sostener la convivencia.

Esta edición de Gran Hermano 2026 había comenzado con alto encendido y fuerte presencia digital, apostando a una mezcla de perfiles conocidos y participantes con historias potentes. Sin embargo, el doble sacudón cambia el tono del arranque y pone el foco en la contención y el cuidado de la salud, tanto física como emocional.

Para el público argentino, acostumbrado a vivir el reality casi como un fenómeno social, estos episodios recuerdan que detrás del show hay personas atravesadas por situaciones reales. La televisión puede montar escenografías y desafíos, pero la vida sigue su curso más allá de las cámaras.

Por ahora, la expectativa está puesta en la evolución de Divina Gloria y en cómo continuará el juego tras la salida de Daniela. La producción deberá reorganizar dinámicas y evaluar los próximos pasos en una temporada que, en apenas unos días, ya mostró que puede pasar de todo.

En un formato donde cada movimiento cuenta y cada decisión pesa, las últimas horas dejaron en claro que la competencia no está aislada de la realidad. El desafío será retomar el pulso del juego sin perder de vista el costado humano que, inevitablemente, atraviesa a todos.

 

El comunicado de Gran Hermano tras la muerte del papá de Daniela De Lucía (Foto: Instagram /granhermanoar)
 

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