MÁS DE CULTURA



Vieja Discusión

Un documento reaviva el debate sobre el verdadero origen de Carlos Gardel

Un acta recientemente difundida sostiene que el máximo ícono del tango habría nacido en Uruguay.

Un documento reaviva el debate sobre el verdadero origen de Carlos Gardel

Un acta recientemente difundida sostiene que el máximo ícono del tango habría nacido en Uruguay. El hallazgo reabre una polémica histórica que sigue generando posturas encontradas a ambos lados del Río de la Plata.

El origen de Carlos Gardel volvió a instalarse en el centro de la escena cultural y política del Río de la Plata. A casi nueve décadas de su muerte, un documento que salió a la luz en las últimas semanas volvió a sacudir una discusión que atraviesa generaciones y pasiones: dónde nació el cantor que marcó para siempre la historia del tango y de la música popular argentina.

Durante años, la figura de Gardel fue motivo de disputa entre Argentina, Uruguay y Francia. Mientras en Buenos Aires se consolidó como un símbolo identitario —al punto de ser considerado porteño por adopción y por obra—, desde Uruguay sostienen desde hace décadas que nació en Tacuarembó. Francia, por su parte, mantiene la versión de que vino al mundo en Toulouse bajo el nombre de Charles Romuald Gardès. Ninguna de estas hipótesis logró cerrar definitivamente el debate.

El nuevo capítulo se abrió a partir de la difusión de un acta que, según se afirma, habría sido tramitada por el propio Gardel ante un cónsul uruguayo. En ese documento, el artista habría declarado haber nacido en Tacuarembó el 11 de diciembre de 1887, además de consignar que era hijo de ciudadanos uruguayos, soltero y dedicado a la actividad artística. El trámite habría tenido como objetivo gestionar su ciudadanía argentina en un contexto en el que se encontraba indocumentado.

El hallazgo fue presentado como una prueba que reforzaría la postura uruguaya y, para algunos, como un elemento capaz de zanjar una polémica histórica. Sin embargo, lejos de clausurar la discusión, el acta volvió a encender el cruce de interpretaciones y lecturas sobre la vida del Zorzal Criollo.

Especialistas argentinos en la biografía de Gardel reaccionaron con cautela y escepticismo frente al documento. Señalan que se trata de un testimonio puntual, surgido en un contexto administrativo específico, y que no puede ser considerado una prueba definitiva sobre su lugar de nacimiento. Según esta mirada, el acta reflejaría únicamente lo declarado por el propio Gardel en una circunstancia concreta, atravesada por intereses prácticos y necesidades legales.

Uno de los argumentos centrales de quienes ponen en duda el alcance del documento es que la vida del cantor estuvo marcada por constantes desplazamientos, cambios de residencia y el uso de distintas identidades documentales. En ese marco, sostienen que Gardel adaptaba sus datos personales según las exigencias del momento, algo habitual en una época en la que los controles migratorios y registrales eran más laxos que en la actualidad.

Además, desde Argentina también se cuestiona la autenticidad y el contexto en el que se habría producido el acta, al tiempo que se recuerda la existencia de otros documentos y registros que sostienen versiones diferentes sobre su nacimiento. Entre ellos, actas francesas y testimonios que ubican su infancia temprana fuera del territorio uruguayo.

Más allá de la discusión documental, lo cierto es que la figura de Gardel excede cualquier frontera. Su carrera artística se construyó en estrecha relación con Buenos Aires, ciudad en la que se formó, triunfó y desde donde proyectó el tango al mundo. Fue allí donde consolidó su estilo, grabó gran parte de su obra y se transformó en una referencia cultural que aún hoy atraviesa generaciones.

El impacto global de su música, con clásicos como Volver, El día que me quieras y Mi Buenos Aires querido, contribuyó a forjar un mito que trasciende el dato biográfico. En ese sentido, para muchos seguidores y estudiosos, el debate sobre su lugar de nacimiento resulta secundario frente al legado artístico y simbólico que dejó en la cultura argentina y latinoamericana.

Sin embargo, la polémica persiste y se reactiva cada vez que aparece un nuevo elemento que parece inclinar la balanza hacia una u otra versión. En el fondo, la discusión no solo habla de Gardel, sino también de la construcción de identidades nacionales, de la apropiación cultural y del valor simbólico que tienen ciertas figuras en la historia colectiva.

Carlos Gardel murió el 24 de junio de 1935 en un accidente aéreo en Medellín, cuando tenía 44 años. Desde entonces, su figura se volvió legendaria y su historia personal quedó envuelta en una serie de interrogantes que, lejos de resolverse, siguen alimentando el mito. El reciente documento se suma a esa trama compleja, donde conviven papeles, testimonios, interpretaciones y pasiones.

Por ahora, el acta no logra cerrar el debate. Más bien, confirma que Gardel sigue siendo una figura viva en la memoria popular, capaz de generar discusiones intensas y de volver a ocupar un lugar central en la agenda cultural cada vez que su nombre reaparece ligado a una nueva revelación. Como ocurre desde hace décadas, la pregunta sobre su origen permanece abierta, mientras su voz continúa sonando, ajena a cualquier frontera.

 

 


¿Te gustó la noticia? Compartíla!