Carlos Alcaraz no dejó dudas sobre su nivel tenístico en el US Open, pero sí sembró algunas incertidumbres desde lo físico. En una actuación arrolladora que duró apenas una hora y 44 minutos, el español barrió de la cancha al italiano Luciano Darderi por 6-2, 6-4 y 6-0, accediendo con comodidad a los octavos de final. Sin embargo, una molestia en el muslo derecho obligó al número uno del mundo a pedir atención médica durante el segundo set, lo que generó inquietud entre sus seguidores y el equipo que lo acompaña en Nueva York.
El murciano, que venía de cerrar su partido anterior pasada la medianoche, esta vez saltó a la cancha Arthur Ashe a plena luz del día. Desde el inicio del encuentro, impuso su ritmo y mostró una versión mucho más agresiva y decidida. En tan solo doce minutos, ya estaba 3-0 arriba, dominando a un Darderi que poco pudo hacer ante la potencia y precisión del español. El primer set fue un trámite: 6-2 en 27 minutos.
El segundo parcial arrancó con la misma intensidad. Alcaraz mantenía el control total del partido, pero un inesperado bajón físico cambió por un momento el rumbo del juego. En el 3-2 pidió asistencia médica por una molestia en el muslo derecho y se encendieron las alarmas. Si bien regresó con rapidez al court, su movilidad no fue la misma por algunos minutos. Darderi aprovechó para igualar el marcador 4-4, pero la ilusión le duró poco.
Con oficio y frialdad, Alcaraz cerró el set 6-4 tras una doble falta del italiano. En el tercer capítulo, el español decidió no estirar demasiado los intercambios. Aceleró cada punto, priorizó los saques y buscó resolver rápidamente cada jugada para no forzar de más el físico. El resultado fue un 6-0 lapidario que lo deja entre los 16 mejores del último Grand Slam del año, a la espera de su próximo rival: el francés Benjamin Bonzi o su compatriota Arthur Rinderknech.
En los pasillos del estadio, el murmullo se centró menos en el nivel superlativo del español y más en ese momento de tensión que vivió durante el segundo set. Si bien terminó el partido sin muestras visibles de dolor, el antecedente no pasa desapercibido en una etapa decisiva del certamen. Alcaraz es uno de los máximos candidatos al título, y cualquier indicio de lesión puede modificar el rumbo del torneo.
El US Open 2025 está siendo testigo de un nivel altísimo, con partidos muy peleados desde las primeras rondas. A diferencia de otros años, esta edición viene cargada de sorpresas y actuaciones consagratorias. En ese marco, Alcaraz aparece como uno de los pocos que cumple con las expectativas desde el primer momento. No ha cedido sets en lo que va del torneo y su tenis sigue marcando la diferencia.
Sin embargo, la exigencia física de cada partido y el calendario apretado pueden jugarle en contra. En torneos de dos semanas, las lesiones o molestias musculares suelen ser determinantes, y no sería la primera vez que un candidato se queda afuera por una sobrecarga o una mala pisada. En ese sentido, el cuerpo técnico de Alcaraz tendrá que evaluar su condición con detalle y definir si conviene arriesgar o preservar.
Mientras tanto, otro que se metió en la segunda semana del torneo fue el checo Jiří Lehečka, quien venció con autoridad al belga Raphaël Collignon por 6-4, 6-3 y 6-4. En poco más de dos horas, el número 21 del ranking mostró un tenis sólido, con un saque muy efectivo y una derecha pesada que descolocó por completo al belga.
Collignon, que venía de dar el batacazo ante Casper Ruud, no logró mantener el nivel y terminó desdibujado en los momentos clave. A pesar de haber sumado 11 aces, cometió 14 dobles faltas que lo condenaron. Lehečka, por su parte, celebra su primera clasificación a la segunda semana de un Grand Slam y sigue avanzando con confianza en una parte del cuadro que quedó abierta tras varias eliminaciones inesperadas.
La próxima presentación de Carlos Alcaraz será clave, no solo desde lo deportivo, sino también para evaluar en qué estado físico se encuentra. Bonzi y Rinderknech, sus posibles rivales, no parecen representar una amenaza real si el español está en condiciones normales. Pero si la molestia en el muslo persiste o se agrava, el panorama podría complicarse.
La expectativa es alta. Los partidos se siguen con pasión y ya se empieza a soñar con una semifinal que lo cruce con Novak Djokovic o con alguna otra figura de peso. Aunque por ahora, lo que más importa es que ese muslo derecho no diga basta antes de tiempo.