Central Norte hizo valer su mejor momento y se quedó con el clásico salteño al vencer por 1 a 0 a Gimnasia y Tiro en un partido intenso, disputado y con todos los condimentos. El único gol llegó muy temprano, a los 5 minutos del primer tiempo, y marcó el rumbo de un encuentro en el que el azabache supo imponerse desde el juego y la actitud.
El arranque fue determinante. Apenas acomodándose en la cancha, Central golpeó con eficacia a través de Julián López, que volvió a aparecer en un momento clave, como ya lo había hecho en la fecha anterior. Ese tanto no solo desató el festejo de su gente, sino que le dio tranquilidad para manejar los tiempos frente a un rival que tardó en reaccionar.
Con la ventaja a su favor, el cuervo mostró mayor solidez colectiva. Ordenado en defensa y con criterio para salir rápido, generó varias situaciones para ampliar la diferencia, aunque le faltó precisión en los metros finales. Gimnasia y Tiro, en cambio, tuvo dificultades para encontrar claridad en el mediocampo y recién logró inquietar pasada la media hora del primer tiempo, cuando una jugada aislada no pudo ser concretada.
En el complemento, el desarrollo mantuvo la misma tónica. Central siguió siendo más punzante y tuvo la gran oportunidad de liquidar el partido a los 18 minutos, cuando el árbitro sancionó penal. Sin embargo, el arquero Joaquín Papaleo se convirtió en figura al contener el remate y mantener con vida al conjunto albo, que a partir de ahí mostró una leve reacción.
Ese momento le dio algo de impulso a Gimnasia, que adelantó líneas en busca del empate, aunque sin demasiada profundidad. La defensa azabache respondió con firmeza y el arquero Enzo Vázquez intervino con seguridad cuando fue exigido.
El cierre del partido fue caliente y con tensión propia de un clásico. A los 43 minutos, Kevin Fernández vio la tarjeta roja y dejó a Central Norte con diez jugadores. Poco después, Gimnasia también sufrió una expulsión directa: Gabriel Díaz se fue antes de tiempo y el encuentro terminó con ambos equipos en igualdad numérica.
Más allá del resultado ajustado, la sensación fue que Central Norte hizo méritos suficientes para quedarse con el triunfo. Supo golpear en el momento justo, manejó mejor los tiempos y, cuando tuvo que defender, lo hizo con orden y compromiso.
El contexto también le dio un valor especial al partido, ya que se trató del primer clásico oficial por los puntos en una competencia de AFA. Ese condimento elevó la expectativa en la previa y se reflejó en la intensidad con la que se jugó cada pelota.
Para el cuervo, la victoria significa un envión anímico importante, consolidando la recuperación tras cortar una racha adversa en la fecha anterior. Para Gimnasia y Tiro, en cambio, el golpe es duro: venía de una derrota y no logró levantar cabeza en un duelo clave, lo que deja interrogantes de cara a lo que viene en la Primera Nacional.
El clásico quedó en manos de Central Norte, que celebró con su gente y reafirmó su buen presente en un partido que ya forma parte de la historia grande del fútbol salteño.