El Centro Juventud Antoniana arrancó el año con el pie derecho y una sonrisa grande en el rostro de los hinchas que se acercaron al santuario.
Este domingo, en el clásico Fray Honorato Pistoia, el Santo se impuso 1 a 0 sobre Social Boroquímica de Campo Quijano en lo que fue el primer partido amistoso de la pretemporada 2026. Un encuentro que sirvió para sacar chispas, probar piernas y empezar a engrasar la máquina de cara a lo que viene, que no es poco: el Torneo Federal A, esa categoría tan dura y tan salteña donde cada punto se suda sangre.
El gol que le dio la victoria al equipo de Germán Noce llegó gracias a Genaro Bracamonte, el pibe que acaba de sumarse desde la Reserva de Belgrano de Córdoba y que ya se ganó el aplauso de la parcialidad. Fue un tanto clave, de esos que valen oro en estos ensayos donde el resultado importa, pero sobre todo importa ver cómo responde el grupo. Bracamonte entró con hambre, se movió bien por el frente de ataque y en una de las primeras que tuvo definió con categoría para poner el 1-0 que sería definitivo. La hinchada, que llenó buena parte de las tribunas pese al calor salteño de enero, festejó como si fuera oficial: porque en el Fray, cada gol del Santo se vive con el alma.
Más allá del marcador ajustado, el partido dejó varias cosas para analizar en el cuerpo técnico. Se vio un equipo ordenado, con buena presión en el medio y solidez atrás, aunque todavía falta rodaje y esa química que se logra con los minutos en cancha. Noce pudo probar variantes, mover piezas y empezar a dibujar la idea de juego que quiere imprimirle al plantel. La pretemporada recién pisa el acelerador y estos amistosos son oro puro para corregir errores, afinar detalles y ganar confianza. Boroquímica, que viene de hacer buen papel en categorías inferiores, le puso resistencia y complicó en varios tramos, pero el Santo supo manejar los tiempos y cerrar el arco cuando más apretaba el rival.
Ahora, la mirada está puesta en lo que sigue. El Federal A 2026 arranca a mediados de marzo, según lo que se viene manejando, y el Santo sabe que la temporada va a ser larga y exigente, con rivales duros de todo el interior del país. Esta victoria por la mínima es un buen augurio, un empujón anímico para seguir laburando fuerte en las prácticas de estos días calurosos. Los jugadores se van contentos a descansar, los hinchas se van con la ilusión renovada y el club, paso a paso, va armando el rompecabezas para pelear arriba. Porque en Salta, Juventud Antoniana no se conforma con participar: siempre quiere más. Y este arranque, con victoria incluida, dice que el camino va por buen rumbo. ¡Vamos, Santo!