La situación de Julián Álvarez genera preocupación en la Selección Argentina a pocos días del inicio del Mundial 2026. El delantero del Atlético de Madrid, una de las piezas clave del ciclo de Lionel Scaloni, volvió a sentir dolor en el tobillo izquierdo y debió modificar su planificación de entrenamientos, lo que encendió las alarmas en el cuerpo técnico.
Aunque desde la delegación se había informado que el atacante ya estaba recuperado y había recibido el alta médica, su evolución no fue lineal. Tras una exigente práctica a comienzos de semana, el jugador respondió bien en el momento, pero con el correr de las horas reapareció la molestia en la zona afectada. Ese retroceso obligó a tomar precauciones inmediatas.
El problema se origina en un esguince leve sufrido en competencia europea, que se agravó por haber jugado infiltrado en un partido decisivo. Desde entonces, el delantero viene alternando etapas de actividad normal con trabajos de recuperación, sin lograr todavía una estabilidad completa en lo físico.
En este contexto, el martes no participó de los entrenamientos en campo junto al resto del plantel y se mantuvo realizando tareas de fisioterapia en el gimnasio. La decisión fue bajar las cargas para evitar una recaída mayor en la antesala de la competencia más importante del calendario.
Este jueves por la mañana, el atacante se sometió a un tratamiento de plasma rico en plaquetas, una técnica regenerativa que utiliza componentes de la propia sangre del jugador para estimular la recuperación de los tejidos dañados. El procedimiento busca reducir la inflamación y acelerar la reparación de la zona afectada, con el objetivo de acortar los tiempos de recuperación.
La idea dentro del cuerpo técnico es seguir día a día su evolución. Por lo pronto, el delantero quedó descartado para el amistoso del sábado y también aparece como duda para el siguiente compromiso preparatorio. Más allá de eso, el objetivo principal es que pueda llegar en condiciones óptimas al debut en el torneo.
En la planificación general, el cuerpo técnico no quiere apurar su regreso y prefiere manejarlo con cautela, teniendo en cuenta que se trata de un jugador determinante en el esquema ofensivo. La prioridad es evitar una lesión mayor que lo deje afuera de la competencia.
Si la evolución responde de manera favorable, existe la posibilidad de que en las próximas horas vuelva a sumarse progresivamente a los entrenamientos en campo. La idea es evaluarlo nuevamente en cada práctica para determinar su disponibilidad sin riesgos.
En paralelo, el delantero continúa con actividad controlada y seguimiento médico constante. Su temporada en el club fue exigente, con una alta cantidad de partidos, goles y participación en instancias decisivas, lo que también influye en la carga física acumulada.
A una semana del inicio del Mundial, la situación de Julián Álvarez se sigue de cerca, con la expectativa de que el tratamiento y el descanso programado le permitan llegar en plenitud al debut con la Selección Argentina.