El estadio Fray Honorato Pistoia fue testigo de una noche más que suma a la larga lista de decepciones.
Juventud Antoniana perdió 2 a 0 frente a Cipolletti y puso punto final a un Nonagonal que quedará marcado a fuego por lo flojo del rendimiento. El conjunto salteño no encontró respuestas y se despidió de esta instancia en el último lugar de la zona.
El gol inicial llegó temprano. A los 18 minutos del primer tiempo, Andrés Almirón aprovechó un error grueso del arquero Juan Cruz Nadal y puso el 1-0 para el visitante. El Santo intentó reaccionar, pero la falta de ideas y la poca profundidad ofensiva se hicieron notar una vez más. En el complemento, Martín Peralta amplió la ventaja y selló el 2-0 definitivo. Para completar el panorama, Matías Vicedo vio la tarjeta roja a los 28 minutos del segundo tiempo y dejó al equipo con uno menos.
Los números hablan por sí solos y duelen. Juventud Antoniana apenas empató dos partidos en todo el Nonagonal y perdió el resto. Un solo gol a favor en nueve fechas resume la impotencia ofensiva de un plantel que nunca encontró el rumbo. Los dos puntos cosechados salieron de empates en cero ante Olimpo y Villa Mitre. El resto fueron derrotas, incluida la caída 3-1 frente a Atenas de Río Cuarto en la fecha anterior.
El presente del Santo es preocupante. Llegar último en la zona no es casualidad: es el resultado de un año irregular, con errores defensivos recurrentes, poca generación de juego y una falta de reacción que se repite partido tras partido. La hinchada salteña, siempre leal, volvió a ver cómo el equipo se desdibujaba en casa frente a un rival que llegó con otra actitud.
Cipolletti, en cambio, suma 12 unidades y llega a la próxima instancia con chances reales de pelear más arriba. Para Juventud Antoniana el partido de ayer solo sirvió para cerrar una etapa que preferiría olvidar cuanto antes. Ahora el camino se complica y se alarga.
La segunda etapa de la Reválida del Torneo Federal A 2026 reúne a 24 equipos que pelearán por el segundo ascenso.
Estará integrada por diez clubes que vienen de la Zona Reválida, otros diez eliminados de la Segunda Fase (Zona Campeonato) y cuatro perdedores de la Tercera Fase, es decir, de los cuartos de final por el primer ascenso. Un torneo extenso, exigente y sin margen para seguir fallando.
Para el Santo, el desafío es enorme. Después de un Nonagonal para el olvido y un presente que deja más dudas que certezas, la Reválida se presenta como la última oportunidad de salvar el año. Habrá que ver si el equipo encuentra respuestas rápidas o si la debacle continúa. En Salta, el reclamo ya se siente.