El cierre del primer fin de semana mundialista estuvo a la altura de la gran cita internacional: en un gran partido de fútbol que terminó en la madrugada argentina, Suecia derrotó 5-1 a Túnez en un encuentro vibrante, repleto de emociones, golazos y buen juego.
El conjunto sueco jugó el partido con una sapiencia digna de un equipo que no disputaba una Copa del Mundo desde Rusia 2018 y que sabe que cada oportunidad cuenta. Le cedió deliberadamente la iniciativa a Túnez, se replegó con orden y apostó a explotar los espacios que dejaba su rival cada vez que avanzaba. El plan funcionó a la perfección: sin necesidad de dominar la posesión, Suecia encontró la ventaja golpeando donde más le dolió a los africanos. Primero, Ayari castigó una mala salida de Chamakh con un exquisito remate de media distancia; luego, Isak aprovechó otra desatención defensiva para avanzar con campo libre y sacar un disparo que volvió a encontrar mal parado al arquero. En apenas unos minutos, los suecos transformaron dos errores rivales en dos golazos y dejaron en claro que la eficacia también puede ser una forma de dominio.
Aunque el descuento conseguido por Túnez antes del descanso hacía pensar en una reacción para la segunda mitad, la realidad fue muy distinta. El conjunto africano nunca logró capitalizar el envión anímico del 2-1 y terminó replegándose demasiado cerca de su arco. Suecia tomó el control absoluto del juego, manejó los tiempos con inteligencia y, a fuerza de insistir, encontró el tercer gol. El encargado de estirar la diferencia fue Gyökeres, que aprovechó una nueva llegada sueca para marcar el 3-1. Posteriormente Svanberg anotó el 4-1 mientras que Ayari, con su doblete, anotó el 5-1 definitivo y bajó el telón de un partido que los europeos dominaron todo el juego.
Así, sin inconvenientes ni sobresaltos, el partido dirigido por un Yael Falcón Pérez que pitó de gran manera, terminó en una goleada, con el empate de Países Bajos y Japón, le permite a Suecia liderar el Grupo F.
Suecia goleó en el cierre de la jornada (AP).