El presidente de YPF, Horacio Marín, presentó los principales detalles de Argentina LNG, un megaproyecto energético que busca convertir al país en un jugador relevante del mercado mundial de gas natural licuado (GNL).
La iniciativa contempla inversiones por USD 51.000 millones y apunta a alcanzar, desde 2031, exportaciones por unos USD 10.000 millones anuales, con una proyección de producción sostenida durante dos décadas.
La primera etapa del proyecto demandará alrededor de USD 15.500 millones y está prevista para 2027. El financiamiento se estructurará bajo el esquema de project finance, con la participación de entidades bancarias internacionales.
Según explicó Marín, el interés de los bancos fue elevado: 47 entidades presentaron propuestas y ofrecieron más del doble del financiamiento requerido para esta fase.
El plan contempla una infraestructura de gran escala. Entre sus principales componentes se encuentran la perforación de más de 150 pozos, una planta de procesamiento de unas 200 hectáreas, un puerto especializado para la exportación de GNL y la construcción del gasoducto más grande del país, con un diámetro de 48 pulgadas.
El objetivo es aprovechar el potencial gasífero argentino y ampliar de manera significativa la capacidad de exportación. La puesta en marcha del proyecto también tendría impacto sobre la actividad económica, especialmente en la región de Río Negro, donde se prevé la generación de unos 20.000 puestos de trabajo directos.
A esto se suma una fuerte demanda para empresas y proveedores vinculados a la construcción, la infraestructura y los servicios energéticos. El proyecto estima contrataciones a proveedores locales por alrededor de USD 15.000 millones.
Uno de los factores considerados centrales para atraer capitales es el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Desde YPF remarcaron que el esquema aporta previsibilidad jurídica y cambiaria para proyectos de largo plazo y gran volumen de inversión.
El respaldo de agencias de crédito a la exportación de países europeos también forma parte de la estrategia de financiamiento. Entre las entidades mencionadas aparecen SACE, de Italia, y Euler Hermes, de Alemania.
Con este esquema, Argentina LNG apunta principalmente a mercados de Europa y Asia, donde el gas natural licuado mantiene una demanda significativa y representa una alternativa estratégica para el abastecimiento energético.
El proyecto se enmarca además en una estrategia más amplia para incrementar el valor de los recursos gasíferos argentinos. La posibilidad de producir GNL permitiría ampliar las exportaciones y generar un flujo de divisas de largo plazo, más allá de las ventas tradicionales de gas.
Marín también se refirió al contexto de los mercados internacionales de hidrocarburos y a la volatilidad de los precios del petróleo. En ese escenario, destacó el desempeño de las empresas privadas que operan en el país y la capacidad del sector para sostener su actividad frente a los cambios del mercado.
La apuesta de Argentina LNG es de largo alcance: desarrollar infraestructura, aumentar la producción y posicionar al país como proveedor internacional de GNL. Si se cumplen los plazos previstos, desde 2031 el proyecto podría generar exportaciones energéticas por unos USD 10.000 millones cada año.