El riesgo país de Argentina alcanzó los 939 puntos básicos y se ubicó como el segundo más alto de América Latina, solamente detrás de Venezuela. El indicador refleja el nivel de desconfianza de los mercados hacia la capacidad del país para cumplir con sus compromisos financieros y volvió a encender señales de alerta sobre la economía.
La cifra contrasta con la situación de otros países de la región. Venezuela encabeza el ranking con 4.473 puntos, mientras que Ecuador registra 569, Bolivia 494 y El Salvador 317. Más atrás aparecen Colombia, con 234, y México, con 228 puntos.
El promedio latinoamericano se ubica en 208 puntos básicos, por lo que el indicador argentino lo supera ampliamente. La diferencia también es significativa frente a economías como Paraguay, que registra 125 puntos; Perú, con 121; Chile, con 104, y Uruguay, con apenas 83.
En comparación, el riesgo país argentino es 7,5 veces superior al paraguayo y más de 11 veces el uruguayo. Brasil, por su parte, presenta 195 puntos, una cifra muy inferior a la local.
Una suba sostenida
La escalada del indicador se profundizó durante los últimos meses. A mediados de julio había alcanzado un mínimo de 403 puntos, su nivel más bajo en ocho años. Desde entonces acumuló un incremento de 536 puntos y más que duplicó su valor.
Durante la última semana superó la barrera de los 900 puntos y llegó a su nivel más elevado desde las elecciones legislativas de octubre de 2025.
El movimiento también estuvo acompañado por un escenario internacional más complejo, marcado por la incertidumbre financiera y una mayor cautela de los inversores frente a los mercados emergentes.
Entre los factores externos aparecen el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, la búsqueda de activos más seguros, la volatilidad internacional y las variaciones en el precio del petróleo.
Las dudas sobre la economía local
En el plano interno, los analistas identifican otros elementos que explican el deterioro del indicador. Entre ellos se encuentran la debilidad de la actividad económica, las dificultades para reducir la inflación y las dudas sobre la disponibilidad de dólares para afrontar los próximos vencimientos de deuda.
Uno de los principales interrogantes está puesto en la capacidad del país para conseguir las divisas necesarias durante 2027 y 2028, tanto para cumplir con sus obligaciones financieras como para responder a la demanda del sector privado.
La falta de acceso al financiamiento internacional también representa una dificultad. En este contexto, la acumulación de reservas del Banco Central aparece como uno de los desafíos centrales para mejorar las expectativas del mercado.
Un riesgo país elevado encarece el financiamiento externo, tanto para el Estado como para las empresas. Además, puede desalentar inversiones y limitar las posibilidades de crecimiento económico.
La postura del Gobierno
Frente a la suba del indicador, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que parte de la volatilidad responde a factores políticos y a las dudas sobre la continuidad del presidente Javier Milei.
Por su parte, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, planteó que el riesgo de los bonos argentinos varía según sus fechas de vencimiento. Según su interpretación, los títulos que vencen durante el actual mandato presidencial presentan un nivel de riesgo considerablemente menor que aquellos cuyos pagos están previstos para después de ese período.
El funcionario consideró que una eventual reelección de Milei podría modificar las expectativas del mercado y provocar una fuerte reducción del riesgo país.
Mientras tanto, los 939 puntos reflejan las dificultades que enfrenta Argentina para recuperar la confianza de los inversores y acceder nuevamente al financiamiento internacional en condiciones más favorables.