La venta de combustibles atraviesa un escenario complicado en Salta. Las estaciones de servicio registran una fuerte caída en el volumen de nafta y gasoil comercializado, en un contexto marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el menor movimiento de distintos sectores de la economía.
Desde la Cámara de Expendedores de Combustibles de Salta señalaron que la retracción interanual se ubica entre el 10% y el 12%, dependiendo del producto. El retroceso se siente en estaciones de distintos puntos de la provincia y genera preocupación por el impacto sobre la rentabilidad del sector.
A nivel nacional, el consumo de combustibles también mantiene una tendencia negativa y acumula seis meses consecutivos de caída. En julio, las ventas bajaron 6,4% interanual, mientras que Salta quedó entre las provincias con mayores retrocesos del país, con una baja del 15,86%.
El escenario también alcanzó a otras provincias del NOA. Tucumán registró una caída del 22,41% y Jujuy del 16,42%. En el caso de Salta, además, existe una salvedad en los datos debido a que Refinor no informó sus cifras correspondientes a julio, lo que puede modificar la magnitud final del retroceso provincial.
Para los expendedores, la principal explicación está en el bolsillo de los consumidores. Con menores ingresos disponibles, muchas familias reducen viajes, traslados y otros gastos vinculados al uso del vehículo.
A esto se suma una menor actividad en sectores como el comercio, los servicios y algunas industrias. Cuando baja el movimiento económico, también disminuye la demanda de transporte, fletes y viajes, lo que termina reflejándose directamente en los surtidores.
El problema no se limita a la cantidad de litros vendidos. Aunque los precios de los combustibles aumentaron, las estaciones enfrentan mayores costos de mantenimiento, operación y servicios financieros, mientras que el menor volumen comercializado reduce los márgenes.
Ante este panorama, las estaciones de servicio buscan alternativas para generar ingresos. Las tiendas de conveniencia, cafeterías, lavaderos, cambios de aceite y otros servicios aparecen como opciones para compensar la menor venta de combustibles.
La estrategia apunta a que las estaciones funcionen también como espacios de servicios, donde los clientes puedan tomar un café, trabajar, reunirse o resolver necesidades vinculadas al vehículo.
Sin embargo, desde el sector consideran que estas medidas no alcanzan para revertir por sí solas la situación. La recuperación dependerá, en buena medida, de una mejora de la actividad económica y del poder adquisitivo.
En Salta, sectores como la minería, el petróleo, la energía y parte del agro mantienen movimiento, pero desde las estaciones advierten que ese nivel de actividad todavía no logra compensar la caída registrada en otras áreas de la economía.
La baja en el consumo de combustibles funciona así como una señal del momento económico. Mientras las familias ajustan sus gastos y las empresas reducen parte de sus operaciones, las estaciones de servicio enfrentan el desafío de sostener su actividad con menos litros vendidos y costos cada vez más elevados.