Las tartas saladas son una de esas recetas prácticas que permiten resolver el almuerzo o la cena con ingredientes sencillos y que, además, se pueden adaptar según lo que haya disponible en la cocina. Una de las opciones más completas es la tarta de pollo y champiñones, que combina una masa crocante con un relleno suave y cremoso.
La preparación es útil para aprovechar restos de pollo cocido o para incorporar vegetales y distintos tipos de queso. En esta versión, el relleno se prepara con pollo dorado, champiñones y cebolla de verdeo, aunque también se pueden sumar otros vegetales disponibles.
Ingredientes:
- 2 tapas de masa para tarta, hojaldrada o criolla.
- 1 pechuga de pollo grande.
- 3 cebollas de verdeo.
- 200 gramos de champiñones.
- 3 huevos.
- 100 gramos de queso crema o crema de leche.
- Sal, pimienta, nuez moscada y una pizca de tomillo.
- Queso rallado, a gusto y opcional.
Preparación:
- Para comenzar, separá la parte blanca de la cebolla de verdeo y picala finamente. Calentá una sartén con un poco de aceite y salteala durante unos minutos, hasta que empiece a quedar transparente.
- Mientras tanto, cortá la pechuga de pollo en cubos pequeños y agregala a la sartén. Cociná a fuego medio hasta que quede bien dorada por fuera y completamente cocida en el interior.
- Luego incorporá los champiñones fileteados. Si utilizás champiñones frescos, dejalos cocinar hasta que eliminen parte de su líquido y comiencen a dorarse. En caso de usar champiñones en lata, es importante escurrirlos bien antes de sumarlos a la preparación.
- Mientras el salteado termina de cocinarse, prepará la mezcla cremosa. En un bowl colocá los tres huevos y batilos ligeramente. Incorporá el queso crema o la crema de leche y condimentá con sal, pimienta, nuez moscada y una pequeña cantidad de tomillo.
- Picá ahora la parte verde de la cebolla de verdeo y agregala al bowl. Mezclá todo hasta integrar.
- Cuando el salteado de pollo y champiñones esté listo, retiralo del fuego y dejalo entibiar durante algunos minutos. Este paso es importante antes de incorporarlo a los huevos para evitar que el calor excesivo altere la preparación.
- Una vez que el relleno haya perdido temperatura, incorporalo al bowl y mezclá hasta distribuir todos los ingredientes de manera uniforme.
- Para armar la tarta, colocá una de las tapas de masa en una tartera previamente enmantecada o aceitada. Presioná suavemente sobre los bordes para que tome la forma del recipiente y luego volcá todo el relleno en el interior.
- Espolvoreá queso rallado por encima para conseguir una superficie gratinada y dorada durante la cocción. En este punto podés optar por dejar la tarta abierta o cubrirla con la segunda tapa de masa.
- Si elegís cerrarla, colocá la tapa superior y sellá los bordes con los dedos o un tenedor. También podés realizar algunos pequeños cortes en la superficie para permitir que escape el vapor.
- Llevá la preparación a un horno precalentado a 180 °C y cociná durante aproximadamente 25 a 30 minutos. El punto ideal se alcanza cuando la masa está bien dorada y el relleno se encuentra firme en el centro.