La morosidad en los créditos otorgados por entidades no bancarias alcanzó el 26,9% y prácticamente se triplicó en comparación con los niveles registrados un año atrás, según datos oficiales del Banco Central. El incremento refleja un deterioro sostenido en la cadena de pagos dentro del sistema financiero, especialmente en los segmentos de préstamos personales y tarjetas de crédito.
El indicador confirma además una brecha cada vez más marcada con el sistema bancario tradicional, donde la irregularidad en los pagos se mantiene por encima del 10%, pero en niveles considerablemente menores a los que exhiben los proveedores no financieros de crédito. La dinámica enciende alertas sobre el comportamiento del consumo financiado en un contexto de mayor presión sobre los ingresos de los hogares.
De acuerdo al informe, el aumento interanual de la mora fue de 17,4 puntos porcentuales, lo que llevó al nivel actual a ubicarse en valores que no se veían en los últimos años. Dentro del desglose, los préstamos personales mostraron el mayor deterioro, con una suba de 12,7 puntos en los últimos meses analizados y un nivel que trepó al 34,1%. En el caso de las tarjetas de crédito, la irregularidad también avanzó, aunque a menor ritmo, hasta alcanzar el 19,4%.
El comportamiento no fue homogéneo dentro del universo de entidades no bancarias. Algunos segmentos registraron incrementos muy marcados, mientras que otros mostraron cierta estabilidad relativa. Entre ellos, las fintech —que incluyen billeteras virtuales y aplicaciones de crédito— alcanzaron una mora del 26,2%, con una suba de 6,6 puntos en el período analizado.
En paralelo, otros grupos del sector exhibieron niveles más elevados. Las llamadas “otras emisoras de tarjetas” registraron una irregularidad del 20,7%, mientras que el segmento denominado “resto” llegó a niveles superiores al 58%, aunque con menor participación dentro del total de créditos. También se destacaron los financiamientos vinculados a la venta de electrodomésticos, con una mora del 44,3%.
El único rubro que no mostró aumentos fue el de leasing y factoring, una categoría con características distintas al resto del sistema, más orientada al financiamiento empresarial y con mayores niveles de respaldo en sus operaciones.
En el sector fintech, las empresas remarcan que los indicadores oficiales incluyen realidades muy heterogéneas y que no todos los actores pueden analizarse bajo la misma lógica. Señalan que existen diferencias entre compañías enfocadas en inclusión financiera y otras orientadas a segmentos de mayor riesgo, lo que impacta en los promedios generales.
En esa línea, un análisis sectorial elaborado por la Cámara Argentina de Fintech junto al ITBA sostuvo que la mora operativa se ubica en torno al 22,7% y que muestra señales de estabilización en los últimos meses. Según ese enfoque, el comportamiento del crédito digital habría alcanzado un punto de inflexión tras el pico de deterioro observado en el período previo.
El informe también advierte que la categoría de deudores más comprometidos continúa en aumento, lo que arrastra el promedio general de irregularidad. Aun así, destaca que parte de los indicadores de alerta comenzaron a desacelerarse, lo que podría anticipar una moderación del fenómeno en los próximos meses, aunque con rezago en los datos oficiales.
Entre los factores que explican el escenario actual se mencionan el encarecimiento del crédito en términos reales, producto de la combinación entre inflación en baja y tasas aún elevadas, junto con una recuperación salarial que no termina de consolidarse en términos de poder adquisitivo. Esta situación impacta directamente en la capacidad de pago de las familias.
A pesar del incremento de la morosidad, el crédito a través de billeteras virtuales y aplicaciones continúa expandiéndose. En los últimos dos años, la cantidad de personas con financiamiento en estas plataformas creció de manera significativa, acompañando la consolidación de nuevos canales de acceso al crédito en el sistema financiero argentino.