El Banco Central de la República Argentina volvió a intervenir en el mercado de cambios y compró US$62 millones, marcando un nuevo récord en sus reservas internacionales. Con esta operación, la entidad acumula más de US$175 millones en apenas cuatro días, alcanzando un nivel histórico de US$44.781 millones, el más alto desde septiembre de 2021 y el mayor registrado desde la asunción de la gestión actual.
La serie de compras comenzó el lunes con US$21 millones, siguió el martes con US$83 millones, continuó el miércoles con US$9 millones y se completó el jueves con los US$62 millones. Este proceso forma parte de la “fase 4” del programa de acumulación de reservas, que permite al Banco Central adquirir hasta un 5% del volumen diario total del mercado de cambios sin afectar su estabilidad.
La estrategia se enmarca además en la actualización del esquema de flotación del dólar, que desde 2026 ajusta el piso y el techo cambiario según el último dato de inflación del INDEC. La medida busca consolidar la estabilidad del mercado y reforzar el colchón de reservas frente a vencimientos externos.
En paralelo, el Gobierno cerró un acuerdo con seis bancos internacionales por un préstamo de US$3.000 millones mediante un mecanismo de REPO (Repurchase Agreement), en vísperas del pago de bonos por US$4.200 millones programado para este viernes. Estos títulos forman parte de la reestructuración de deuda realizada en 2020, que buscó aliviar la presión sobre las cuentas públicas y garantizar el cumplimiento de los compromisos financieros.
El incremento sostenido de reservas se presenta como una señal de solidez en medio de un mercado cambiario con alta demanda de dólares. La acumulación constante permite al Banco Central intervenir con mayor flexibilidad, respaldar la estabilidad del peso y asegurar los compromisos externos del país, reforzando la confianza de inversores y empresas en el manejo de la economía.
Analistas locales destacan que, aunque la compra de dólares mantiene estable el tipo de cambio oficial, los movimientos recientes reflejan la necesidad de fortalecer el margen de maniobra del Banco Central frente a escenarios de volatilidad internacional. La entidad también dispone de instrumentos como REPO y swaps para garantizar liquidez y equilibrar el flujo de divisas en el mercado.
En términos prácticos, la estrategia permite al Banco Central operar sin desbordar el mercado, asegurando que las compras de dólares no generen presión inflacionaria ni alteren el equilibrio cambiario. Este enfoque se combina con la actualización periódica de los techos y pisos del dólar oficial, ajustados según la inflación, lo que da mayor previsibilidad a los agentes económicos.
El contexto actual muestra un Banco Central activo, que combina intervenciones directas en el mercado con acuerdos financieros estratégicos, con el objetivo de sostener reservas robustas y fortalecer la estabilidad económica. La dinámica reciente deja en evidencia que la acumulación de reservas sigue siendo una herramienta clave para la política monetaria y el control del tipo de cambio en Argentina.