El consumo de los hogares volvió a mostrar señales de debilidad durante junio y cerró el primer semestre con un balance negativo. Mientras las familias continúan ajustando sus gastos, una parte cada vez mayor de sus ingresos se destina al pago de impuestos y servicios, lo que reduce el margen para las compras cotidianas y afecta especialmente a los rubros vinculados al consumo masivo.
Los datos correspondientes al sexto mes del año reflejan una nueva caída en las compras realizadas en supermercados y comercios de alimentos. En contraste, el gasto destinado al pago de impuestos, tarifas y otros servicios volvió a crecer, consolidando una tendencia que viene profundizándose desde hace más de un año.
En términos generales, el consumo realizado con tarjetas de crédito, débito y billeteras digitales registró una baja interanual del 7,7%, mientras que, al considerar la inflación, la caída fue aún más pronunciada y alcanzó el 11,1%. De esta manera, el indicador acumula 14 meses consecutivos en terreno negativo.
Uno de los datos que más preocupa es el comportamiento de los alimentos, un rubro esencial para las familias. Las compras en supermercados registraron una fuerte contracción durante junio, lo que confirma que muchos hogares continúan priorizando los gastos considerados indispensables antes que el consumo cotidiano.
En sentido contrario, el pago de impuestos y servicios mostró un crecimiento del 24,5% respecto del mismo mes del año anterior. Esto evidencia que las facturas de electricidad, gas, agua, telefonía, internet y otros servicios ocupan una porción cada vez más importante del presupuesto mensual.
La tendencia también se refleja en el comportamiento de los consumidores. Cada vez más personas destinan sus ingresos al cumplimiento de esas obligaciones, mientras reducen gastos en otros bienes y servicios para llegar a fin de mes.
El escenario también impacta sobre la actividad comercial. Muchos negocios advierten que las ventas dependen casi exclusivamente de la posibilidad de ofrecer cuotas, promociones y beneficios bancarios. Sin estas herramientas, la concreción de operaciones se vuelve cada vez más difícil debido a la menor disponibilidad de dinero entre los consumidores.
A este panorama se suma un incremento en los niveles de mora, una situación que también preocupa al sector comercial porque limita aún más la capacidad de compra de los hogares y retrasa la recuperación de la actividad.
La retracción del consumo alcanza a prácticamente todos los rubros. Entre los más afectados durante junio aparecen las jugueterías, los comercios de electrónica e informática y el sector automotor, que registraron fuertes caídas en sus niveles de ventas.
La indumentaria tampoco logró sostener el desempeño que había mostrado meses atrás y volvió a exhibir una marcada baja tanto en el consumo como en la cantidad de clientes respecto de los niveles registrados en 2023.
En tanto, el rubro de esparcimiento mostró un comportamiento particular. Aunque el monto gastado tuvo un leve incremento, la cantidad de personas que realizó consumos cayó de manera significativa, una señal de que este tipo de gastos quedó concentrado en sectores con mayor capacidad económica.
En conjunto, los indicadores reflejan un cambio en las prioridades de los hogares. El aumento sostenido del peso de los impuestos y los servicios sobre el presupuesto familiar obliga a reducir otros consumos, especialmente los vinculados a alimentos, indumentaria, recreación y bienes durables. Mientras esa tendencia persista, el mercado interno continuará mostrando dificultades para recuperar el nivel de actividad.