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Industria parada

La industria metalúrgica vuelve a desplomarse y no encuentra su piso

El sector acumuló una caída del 6,1% en agosto y la utilización de la capacidad instalada cayó al 39,6%, con niveles de inactividad que no se veían desde la pandemia.

La industria metalúrgica vuelve a desplomarse y no encuentra su piso

La actividad metalúrgica nacional sumó otro capítulo a su racha negativa y volvió a registrar una contracción marcada durante el mes de agosto. La producción sufrió un desplome del 6,1% en la comparación interanual y una baja del 3,9% respecto de julio, lo que dejó un acumulado en terreno negativo del 5,6% en los primeros ocho meses del año. Este escenario confirma que el sector sigue atascado en un freno productivo que ya enciende alarmas en toda la cadena industrial.

El dato más contundente del panorama actual pasa por la capacidad ociosa de los talleres y fábricas. Hoy, seis de cada diez máquinas del sector están completamente paradas. La utilización de las instalaciones cayó al 39,6%, lo que marca un retroceso de 5,2 puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año pasado. Se trata de registros que ubican a la actividad en los niveles más bajos de la serie histórica reciente, comparables únicamente con la parálisis sufrida durante la salida de la pandemia en 2020.

El impacto del parate no fue homogéneo, pero sí generalizado. Entre los rubros más golpeados se ubicaron la fabricación de Bienes de Capital, con un derrumbe interanual del 11,1%, y la Fundición, que cedió un 7,9%. En ambos segmentos, los talleres reportan la misma complicación de fondo: una drástica caída en la llegada de pedidos y la falta de fuerza en la demanda del mercado interno. Por su parte, la producción de carrocerías y remolques retrocedió un 6,6%, mientras que el sector autopartista cayó un 6,4%.

A la hora de analizar el desempeño según los sectores compradores, las cifras reflejan la debilidad del consumo masivo y de las obras. La cadena orientada al Consumo Final se contrajo un 9,6%, seguida de cerca por la Construcción, con un achique del 8,2%, y el segmento Agrícola, que bajó un 7,9%. La demanda proveniente de rubros clave como la Minería (-6,4%), el Petróleo y Gas (-4,4%) y el sector Automotriz (-1,1%) tampoco logró escapar al terreno negativo, dejando a los proveedores de insumos metálicos sin amortiguadores frente a la recesión.

Más allá del freno en las máquinas, la preocupación empieza a mudarse a las planillas financieras y al sostenimiento de los puestos de trabajo. Las dificultades para traccionar ventas provocaron que un 10,3% de las pymes del rubro comience a registrar demoras en el pago de sus obligaciones operativas. En paralelo, el empleo en la industria metalúrgica sufrió un recorte del 2,5% interanual en el último mes.

Con miras a lo que resta del año, las empresas no avizoran un giro favorable a corto plazo. Cerca del 68% de las firmas no prevé incrementos en sus niveles de producción durante el próximo trimestre; dentro de ese grupo, más del 20% anticipa que el nivel de actividad podría profundizar aún más su caída. De esta manera, el entramado industrial enfrenta un cierre de año complejo, a la espera de señales de reactivación que por ahora parecen lejanas.

 


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