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El FMI ajusta sus pronósticos y complica el panorama argentino

El informe plantea un escenario más desafiante para la economía y pone el foco en la sostenibilidad del ajuste.

El FMI ajusta sus pronósticos y complica el panorama argentino

El último informe de Perspectivas Económicas Globales del Fondo Monetario Internacional volvió a encender señales de alerta sobre la economía argentina. En una actualización que se conoció en el marco de las reuniones de primavera en Washington, el organismo corrigió sus proyecciones para 2026 con un diagnóstico más prudente: menor crecimiento y una inflación más persistente de lo esperado.

La revisión impacta de lleno en las expectativas oficiales, que venían sosteniendo una recuperación más rápida tras el período de recesión. Sin embargo, el FMI plantea un escenario distinto, con una mejora más lenta de la actividad económica y dificultades estructurales que todavía pesan sobre el país.

Uno de los puntos centrales del informe es el recorte en la estimación del Producto Interno Bruto (PIB). Según el organismo, la recuperación no tendrá la forma acelerada que algunos anticipaban, sino que avanzará de manera más gradual. Entre los factores que explican esta mirada aparecen la escasez de divisas, un consumo interno debilitado y las restricciones que todavía condicionan el funcionamiento de la economía.

En paralelo, el FMI también ajustó al alza sus previsiones de inflación. Si bien en los últimos meses se observó cierta desaceleración en el ritmo de suba de precios, el organismo considera que las presiones inflacionarias seguirán presentes. La actualización de tarifas, combustibles y servicios, junto con la inercia inflacionaria, configuran un escenario en el que la baja sostenida de la inflación demandará más tiempo y esfuerzo.

El informe remarca que el proceso de estabilización no está asegurado y que será clave mantener una política económica consistente. En ese sentido, insiste en la necesidad de disciplina monetaria y fiscal para evitar desvíos que puedan volver a recalentar los precios.

Más allá de los números, el organismo también introduce un componente político y social en su análisis. Advierte que la viabilidad del programa económico no depende únicamente de las variables macroeconómicas, sino también de la capacidad de sostener las medidas en un contexto de caída del poder adquisitivo. El impacto del ajuste sobre los ingresos y el nivel de actividad aparece como un factor determinante para la continuidad del rumbo económico.

Este nuevo escenario llega en un momento sensible para el equipo económico encabezado por Luis Caputo, que busca fortalecer la relación con el organismo y avanzar en nuevas instancias de financiamiento. Si bien el FMI reconoce avances en materia fiscal, el tono general del informe refleja cautela respecto de la velocidad de los resultados.

En este contexto, la Argentina enfrenta el desafío de sostener el equilibrio entre ajuste y crecimiento, en un entorno internacional que tampoco ofrece demasiadas certezas. Las proyecciones del FMI funcionan así como una señal de advertencia: el camino hacia la estabilidad económica sigue abierto, pero lejos de ser inmediato.


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