El Gobierno nacional avanzará en una reestructuración del Servicio Meteorológico que contempla la desvinculación de unos 140 empleados contratados y la puesta en marcha de un plan de modernización orientado a automatizar procesos y actualizar la red de observación en todo el país.
La medida forma parte de una reforma más amplia del Estado y se apoya en un diagnóstico oficial que detectó estructuras administrativas sobredimensionadas y un retraso tecnológico en el funcionamiento del organismo. El objetivo es reducir costos operativos, mejorar la eficiencia y adecuar el sistema a estándares internacionales.
Las desvinculaciones alcanzarán principalmente a personal contratado que cumple tareas administrativas y de observación manual. Se trata de una reducción dentro de una planta total cercana a los mil trabajadores, entre civiles y personal militar, sin afectar al plantel de meteorólogos, que será preservado por su rol técnico estratégico.
El eje del plan es la modernización de la red de estaciones meteorológicas, que actualmente funciona en gran medida con procesos manuales. Hoy la toma de datos, su registro y posterior procesamiento demandan intervención humana en distintas etapas, algo que el Gobierno considera desactualizado frente a los sistemas automatizados utilizados a nivel internacional.
La reconfiguración prevé reemplazar progresivamente esos mecanismos por tecnología que permita obtener información en tiempo real, con menor margen de error y mayor velocidad de procesamiento. Según la planificación oficial, esto permitiría mejorar tanto la calidad de los pronósticos como la capacidad de respuesta ante eventos climáticos.
El proceso se apoya en un informe elaborado en el marco del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que identificó superposición de funciones y estructuras poco eficientes. A partir de ese análisis se definió una reorganización en coordinación con el área de Defensa, bajo cuya órbita funciona el organismo.
En términos operativos, el esquema contempla también una reducción de dotaciones en estaciones de campo, pasando de estructuras de entre siete y nueve personas a equipos más reducidos, con un promedio de cuatro o cinco agentes por sede. La idea es mantener la presencia territorial, pero con una asignación más eficiente de recursos humanos.
Desde el punto de vista presupuestario, la iniciativa apunta a generar un ahorro anual estimado en más de 3.500 millones de pesos, que sería destinado a la compra de estaciones automáticas de última generación. La incorporación de estos equipos se proyecta de manera progresiva durante 2026.
El plan también incluye mejoras en áreas vinculadas a la seguridad aeronáutica, con el objetivo de optimizar la información meteorológica utilizada en aeropuertos y operaciones de vuelo. Según la visión oficial, la incorporación de tecnología más precisa fortalecerá la confiabilidad del sistema sin afectar la operatividad.
En paralelo, la medida ya genera rechazo en sectores sindicales, que advierten sobre el impacto de los recortes en el funcionamiento del organismo. Desde el Gobierno sostienen que la modernización es necesaria para corregir demoras, integrar sistemas y mejorar la eficiencia general del servicio.
Pese a las tensiones, la administración nacional ratificó que el proceso seguirá adelante y que la transformación del Servicio Meteorológico será parte de una agenda más amplia de reforma del Estado. La apuesta oficial está puesta en consolidar un esquema más automatizado, con menor carga administrativa y mayor capacidad tecnológica para el análisis y la predicción del clima.