La morosidad de los créditos familiares volvió a marcar una nueva suba y alcanzó niveles cercanos al 16%, con más de 5 millones de personas que registran algún atraso en sus pagos. El fenómeno impacta con mayor fuerza entre los usuarios de billeteras virtuales y los deudores jóvenes, según los últimos datos del sistema financiero.
Las cifras oficiales muestran que la cartera de préstamos en situación irregular continuó deteriorándose durante mayo, pese a las expectativas de una desaceleración del problema. El aumento alcanzó tanto a bancos como a entidades no financieras, aunque con diferencias según el tipo de cliente y el canal utilizado para acceder al crédito.
De acuerdo con los registros analizados, la proporción de personas con al menos una deuda en mora se mantuvo estable respecto del mes anterior, pero el volumen de créditos atrasados volvió a crecer. En total, unos 5,3 millones de argentinos tienen compromisos financieros con dificultades de pago.
Las entidades tradicionales presentan niveles de mora más moderados que las compañías financieras y las billeteras digitales. Entre quienes tienen deuda únicamente con bancos, cerca de dos de cada diez personas registra atrasos, mientras que el porcentaje aumenta entre quienes utilizan exclusivamente plataformas fintech.
El crecimiento de los préstamos otorgados por canales digitales aparece como uno de los puntos centrales del escenario actual. Las billeteras virtuales ampliaron el acceso al crédito en los últimos años, especialmente entre sectores que no siempre contaban con financiamiento bancario tradicional, pero también concentran una mayor proporción de usuarios con dificultades para cumplir sus pagos.
Los especialistas vinculan el aumento de la mora con varios factores económicos, entre ellos la pérdida de poder adquisitivo, los cambios en el mercado laboral y el mayor costo del financiamiento. La caída de los ingresos disponibles y la dificultad para sostener gastos cotidianos llevaron a muchas familias a priorizar algunas obligaciones sobre otras.
El problema no se limita solamente a los préstamos bancarios. También se observa un mayor nivel de atraso en otros compromisos económicos, como cuotas de servicios, gastos comunes, planes de salud y distintas obligaciones de consumo.
Los jóvenes son el grupo que presenta mayores dificultades frente al endeudamiento. Las personas de entre 18 y 30 años concentran los niveles más altos de irregularidad, tanto por cantidad de deudores como por el monto de los créditos pendientes.
Este segmento suele acceder con mayor frecuencia a alternativas de financiamiento no bancarias, como aplicaciones financieras y plataformas digitales. Una parte importante de los jóvenes que tomó créditos registra atrasos, especialmente entre quienes recurrieron únicamente a entidades no tradicionales.
El escenario plantea un desafío para el sistema financiero argentino, que busca ampliar el acceso al crédito sin aumentar los niveles de sobreendeudamiento. En un contexto de ingresos ajustados y costos financieros elevados, la capacidad de pago de los hogares seguirá siendo un factor clave durante los próximos meses.
En Salta, al igual que en otras provincias argentinas, el comportamiento del consumo y el acceso al financiamiento están vinculados a la evolución de los ingresos familiares. Aunque los datos corresponden al sistema nacional, el impacto de la mora también alcanza a usuarios locales de bancos, financieras y plataformas digitales.