Cuando se trata de cocinar delicioso con ingredientes básicos, el trío " papa, queso y cebolla" es imbatible. Será por esto que la receta de esta torta invertida salada que compartió Christian, de @cocinarencasa, se hizo viral. También, porque resuelve en pasos fáciles una comida, gracias a secretitos técnicos que el influencer pionero de la cocina en redes explica al detalle.
Según explica Christian, esta receta reversiona la clásica sbriciolata italiana (que suele ser un pastel desgranado) para transformarla en un plato salado, contundente y perfecto para compartir en una cena de invierno.
La magia de esta preparación radica en su técnica de armado. Se monta al revés dentro del molde, dejando las cebollas en el fondo para que, al desmoldarla y darla vuelta, queden en la superficie y se terminen de gratinar en el horno. Un platazo económico, rendidor y facilísimo de hacer.
Ingredientes para un molde de 26 cm
Para la estructura de papa
- 1,2 kg de papas
- 2 huevos
- 30 g de queso rallado
- 1 pizca de nuez moscada
- Sal y pimienta negra a gusto
Para el relleno de fugazzeta y la cobertura
- 500 g de queso cremoso o muzzarella
- 3 cebollas grandes
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- Orégano, sal y pimienta a gusto
Para el molde
- 2 cucharadas de pan rallado (o rebozador sin TACC si se busca mantener la opción libre de gluten)
- 20 g de manteca
Preparación paso a paso
Parece complicada, pero tiene ese efecto " mágico" de las tortas invertidas. Como la cebolla va cruda, solo hay que hervir las papas antes de empezar a armarla, siguiendo el orden de las capas.
Preparar el molde y la cebolla
Forrá la base de un molde de 26 centímetros de diámetro con papel manteca, enmantecalo y espolvoreá las dos cucharadas de pan rallado. Por otro lado, cortá las tres cebollas en pluma (tiras finas) y mezclalas en un bowl con las tres cucharadas de aceite de oliva, orégano y sal. Acomodá toda la cebolla en el fondo del molde, compactándola bien con las manos.
Hacer la masa rústica de papa
Herví las papas con su piel en abundante agua. Una vez que estén tiernas, dejalas entibiar y pelalas. En lugar de usar un pisapapas tradicional, desarmalas con las manos para lograr un puré irregular, que conserve pequeños trozos de papa entera. Agregá los dos huevos, los 30 gramos de queso rallado, la sal, la pimienta y la pizca de nuez moscada. Mezclá todo hasta integrar.
El armado en capas
Colocá la mitad de esta mezcla de papas directamente sobre el colchón de cebollas crudas del molde. Compactá bien con los dedos y asegurate de estirar la masa cubriendo también parte de los bordes laterales del molde.
El corazón de muzzarella
Distribución de forma uniforme los 500 gramos de queso cremoso o muzzarella sobre la base de papa.
Cerrar el pastel
Cubrí el queso con el resto de la mezcla de papa sobrante, volviendo a compactar suavemente para sellar el pastel. Pincelá la superficie con un chorrito de aceite de oliva.
Primer horneado
Cociná en horno precalentado a 200°C (horno medio-alto) durante unos 35 minutos, o hasta que notes que la superficie de papa está bien firme y dorada.
El truco del desmolde
Retirá del horno y, con muchísimo cuidado de no quemarte, dale la vuelta al pastel sobre una placa limpia (como si fuera un flan o una tarta invertida). Retirá el papel manteca que había quedado arriba y volvé a meter la sbriciolata al horno por unos minutos más, hasta que veas que la cebolla quedó perfectamente dorada, dulce y crocante. ¡Servila bien caliente para que la muzzarella corra!
Secretos de cocina para que salga perfecta
La importancia del papel manteca
No saltees el paso de poner papel manteca, que debe cubrir el fondo y las parades del molde y sobresalir un poco para que sea fácil desmoldar. Humedecelo y arrugalo para que tome la forma.
La cebolla suelta azúcares naturales al cocinarse y tiende a caramelizarse; sin el papel, corrés el riesgo de que se quede pegada al molde y el desmolde sea un fracaso.
El punto de la papa
Es fundamental que el puré se haga con las manos y quede rústico. Lo ideal es hervirlas con cáscara y pelarlas lo más calientes posible, dejarlas enfriar y romperlas con las manos. Si procesás demasiado la papa o usás un mixer, va a liberar exceso de almidón, volviéndose una masa gomosa difícil de compactar y de texturar en el horno.