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La pobreza vuelve a crecer y golpea más a los empleos precarios

Los trabajadores informales fueron los más afectados y las proyecciones anticipan pocos cambios en los próximos meses.

La pobreza vuelve a crecer y golpea más a los empleos precarios

La pobreza volvió a crecer en el primer trimestre de 2026 y alcanzó al 30% de la población, mientras que la indigencia llegó al 6,5%. El deterioro alcanzó a trabajadores de distintas modalidades de empleo, aunque tuvo mayor impacto entre quienes tienen ingresos informales o inestables.

El dato marca un cambio respecto de la tendencia descendente registrada desde la segunda mitad de 2024. Entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de este año, unas 1,3 millones de personas pasaron a quedar por debajo de la línea de pobreza, debido a que sus ingresos no alcanzaron para cubrir la Canasta Básica Total.

Uno de los principales factores fue la pérdida de poder adquisitivo. Durante los primeros tres meses del año, la Canasta Básica Alimentaria aumentó 11,6% y la Canasta Básica Total, 9,6%, mientras que el índice salarial general avanzó 8,6%. Entre los trabajadores registrados, la mejora fue todavía menor.

El mercado laboral también mostró señales de deterioro. Aunque las tasas generales de empleo y desocupación no tuvieron grandes modificaciones, aumentaron la subocupación y la informalidad. Esta última alcanzó al 44,2% de las personas ocupadas.

El impacto no fue igual para todos los trabajadores. Entre el cuarto trimestre de 2025 y el primero de 2026, la proporción de ocupados pobres pasó del 18% al 20%.

Los cuentapropistas informales fueron el grupo más afectado: el 42% quedó por debajo de la línea de pobreza, dos puntos más que en el período anterior. Entre los asalariados informales, conocidos habitualmente como trabajadores “en negro”, la pobreza subió del 30% al 33%.

La situación fue menos crítica entre otros sectores, aunque también registraron un deterioro. La pobreza alcanzó al 20% de los cuentapropistas, al 9% de los empleados públicos formales y al 11% de los asalariados privados registrados.

El escenario también estuvo condicionado por el aumento de los gastos fijos de los hogares. Tarifas de servicios, transporte y alquileres avanzaron con mayor velocidad que los ingresos de una parte de la población. A esto se sumó una recuperación desigual de los salarios, que no benefició de la misma manera a todos los hogares.

Los analistas no esperan una mejora significativa en el corto plazo. Algunas estimaciones proyectan que la pobreza podría ubicarse cerca del 32% o 33% durante el segundo trimestre, aunque posteriormente podría registrar una baja moderada por el cobro del medio aguinaldo y las actualizaciones de jubilaciones y asignaciones.

Para el segundo semestre, las previsiones apuntan a una relativa estabilidad, con movimientos acotados tanto al alza como a la baja. La evolución de los salarios reales, los precios de los alimentos y los gastos de los hogares serán determinantes.

El principal problema, según las proyecciones, no pasa solamente por la cantidad de puestos de trabajo disponibles, sino por su calidad. La expansión de empleos informales, de baja remuneración o con pocas horas de trabajo limita la capacidad de muchas familias para superar la línea de pobreza, incluso cuando alguno de sus integrantes tiene empleo.

 


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