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Jubilaciones reales

Las jubilaciones pierden poder de compra por noveno mes seguido

El poder de compra de las jubilaciones acumula nueve meses de caída consecutiva en un contexto de inflación persistente.

Las jubilaciones pierden poder de compra por noveno mes seguido

El poder adquisitivo de las jubilaciones atraviesa una nueva etapa de deterioro y suma ya nueve meses consecutivos en caída, en línea con la aceleración inflacionaria. La dinámica de actualización de haberes, atada a la inflación pasada, y la pérdida de valor del bono que complementa los ingresos mínimos aparecen como los principales factores detrás del retroceso.

Distintos análisis privados coinciden en que, mientras la inflación continúe en niveles elevados, la recuperación real de los haberes previsionales se vuelve difícil. La mecánica de ajuste mensual, que toma como referencia la suba de precios de dos meses atrás, genera un desfasaje constante frente a los aumentos más recientes del costo de vida.

En este contexto, la jubilación mínima —que alcanza a más del 60% del sistema— se ubica en niveles de poder de compra sensiblemente inferiores a los de meses anteriores. De acuerdo con estimaciones de consultoras económicas, acumula una pérdida real cercana al 6% desde mediados del año pasado, con un impacto más marcado en los últimos períodos por la aceleración de los precios.

El bono adicional, que hoy se mantiene sin una actualización equivalente a la inflación, también contribuye a la erosión del ingreso total. Distintos cálculos privados señalan que, para sostener el poder adquisitivo inicial, ese refuerzo debería haber más que duplicado su valor actual. Sin embargo, su congelamiento relativo lo convierte en un componente cada vez menos significativo dentro del ingreso mensual de los jubilados.

La comparación con la canasta de consumo de los adultos mayores muestra con claridad el desajuste. Para cubrir los gastos básicos de una pareja de jubilados con vivienda propia se necesitan hoy entre tres y cuatro haberes mínimos con bono, según las estimaciones más recientes. Si se incluye el gasto de alquiler, la relación asciende incluso a cinco jubilaciones mínimas, lo que refleja la distancia creciente entre ingresos y costos de vida.

La situación también se observa en la evolución de los haberes respecto de períodos anteriores. Mientras la jubilación mínima muestra caídas reales en el último tramo, otros segmentos del sistema previsional registran comportamientos distintos, aunque sin una recuperación sostenida en términos generales. La brecha entre distintos tipos de jubilaciones se mantiene, pero el denominador común es la pérdida frente a la inflación.

El esquema de actualización vigente es señalado como un punto central en esta dinámica. Al depender de la inflación pasada, los aumentos llegan siempre con rezago respecto de la suba efectiva de precios del mes en curso. En escenarios de aceleración inflacionaria, ese desfasaje se amplifica y termina impactando directamente en el poder de compra de los haberes.

En términos generales, el ingreso jubilatorio se encuentra cada vez más tensionado por el costo de vida, especialmente en rubros sensibles como alimentos, medicamentos y servicios básicos. Esa presión se refleja en el deterioro acumulado del poder adquisitivo, que ya se extiende por varios meses consecutivos sin señales claras de recuperación en el corto plazo.

De mantenerse la actual dinámica inflacionaria y el esquema de actualización vigente, las proyecciones indican que la recomposición real de las jubilaciones seguirá siendo limitada, con una dependencia creciente de refuerzos extraordinarios para sostener el ingreso mínimo.

 


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