El comportamiento del dólar vuelve a estar en el centro de la escena financiera durante la segunda mitad de 2026. En un contexto internacional atravesado por tensiones geopolíticas, inflación persistente y cambios en la política monetaria de Estados Unidos, los analistas advierten que el valor de la moneda estadounidense podría experimentar nuevos movimientos que impactarán directamente sobre las economías latinoamericanas.
Un reciente informe del banco Itaú señaló que el principal factor a seguir será la estrategia que adopte la Reserva Federal (Fed), organismo que define las tasas de interés de referencia en Estados Unidos y que tiene influencia directa sobre los mercados globales.
Aunque actualmente la Fed mantiene las tasas en un rango de entre 3,50% y 3,75%, el mercado observa con atención los próximos datos de inflación para determinar si habrá nuevas subas durante el último tramo del año.

La Reserva Federal, el factor más importante
Los especialistas consideran que la principal amenaza para las monedas latinoamericanas sería una postura más agresiva por parte de la Fed.
Cuando las tasas estadounidenses aumentan, los inversores suelen trasladar sus fondos hacia activos denominados en dólares, considerados más seguros. Esto provoca una mayor demanda de la moneda norteamericana y genera presión sobre las divisas emergentes.
Desde Itaú sostienen que la economía estadounidense continúa mostrando fortaleza, impulsada por el crecimiento de la inversión y el avance de sectores vinculados a la inteligencia artificial, lo que podría justificar nuevas subas de tasas durante los próximos meses.
El impacto de la inflación en Estados Unidos
Otro elemento determinante es la evolución de los precios en la principal economía del mundo.
La inflación continúa por encima del objetivo del 2% fijado por la Reserva Federal, una situación que obliga al organismo a mantener una política monetaria cautelosa.
Si los índices de precios vuelven a acelerarse, la Fed podría endurecer aún más su estrategia, fortaleciendo al dólar frente al resto de las monedas internacionales.

Una desaceleración inflacionaria abriría la puerta a una política más flexible y podría reducir la presión alcista sobre la divisa estadounidense.
El precio del petróleo y los conflictos internacionales
La situación geopolítica también juega un papel central. Las tensiones en Medio Oriente incrementaron la incertidumbre de los mercados y provocaron cambios en las expectativas de los inversores. Tradicionalmente, los conflictos internacionales impulsan la búsqueda de activos refugio, entre ellos el dólar.
El petróleo volvió a convertirse en una variable clave. A diferencia de décadas anteriores, Estados Unidos pasó de ser un gran importador a convertirse en productor y exportador de energía.
Este cambio modificó la relación histórica entre el precio del crudo y el dólar. Actualmente, un petróleo más caro puede favorecer el fortalecimiento de la economía estadounidense y sostener una moneda más firme.
Las 5 claves que definirán el precio del dólar
Los analistas identifican cinco factores centrales que influirán sobre la cotización de la moneda estadounidense durante el resto de 2026 y el comienzo de 2027:
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Las decisiones de la Reserva Federal sobre las tasas de interés.
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La evolución de la inflación en Estados Unidos.
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El comportamiento del índice dólar (DXY), que mide la fortaleza global de la divisa.
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Los precios internacionales del petróleo y la situación en Medio Oriente.
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La continuidad del carry trade en países con altas tasas como Brasil y Colombia.
Las expectativas de los inversores están concentradas especialmente en septiembre y octubre, meses en los que podrían producirse definiciones relevantes sobre la política monetaria estadounidense.
Si la Fed mantiene las tasas estables o aplica incrementos moderados, las monedas latinoamericanas podrían conservar parte de su atractivo. Sin embargo, una aceleración inflacionaria que obligue a subas más agresivas fortalecería al dólar y aumentaría la volatilidad financiera en toda la región.
Economistas y operadores coinciden en que el último trimestre de 2026 será determinante para anticipar el comportamiento del dólar durante 2027 y evaluar el impacto que tendrá sobre las economías emergentes.