El Banco Central (BCRA) defendió las operaciones financieras realizadas con sus reservas de oro y aseguró que obtuvo una "ganancia inédita", pese a las pérdidas de USD 1.023 millones que detectó la Auditoría General de la Nación (AGN) en los contratos con derivados durante 2025. La entidad sostuvo que las coberturas le permitieron aprovechar aproximadamente el 70% de la extraordinaria suba del metal y proteger sus activos ante una eventual caída de precios.
La explicación ocupa un apartado especial del Informe de Política Monetaria (IPOM), difundido este jueves, y retoma la controversia que se desató a comienzos de octubre. La AGN identificó pérdidas por USD 960,2 millones en operaciones con opciones y USD 62,8 millones en primas, mientras que su presidente, Juan Manuel Olmos, cuestionó la estrategia y sostuvo que el Central había especulado con el precio del oro y "erró el cálculo". Frente a esas críticas, el BCRA argumentó que las pérdidas de los derivados no pueden evaluarse por separado de la valorización del metal.
Cómo funcionaron las operaciones con el oro
El Banco Central mantiene 61,7 toneladas de oro, adquiridas entre 2004 y 2011, y utiliza instrumentos derivados para administrar los riesgos de esos activos desde 2006. Según el informe, estas estrategias se aplicaron en 13 de los últimos 20 años y dan continuidad a políticas institucionales que, de acuerdo con la entidad, fueron auditadas sin observaciones en períodos anteriores.
Durante 2024 y 2025 recurrió a una herramienta conocida como zero-cost collar, que combina la compra de opciones de venta (puts) con la venta simultánea de opciones de compra (calls). El mecanismo permite establecer un piso de protección ante una caída del precio del oro, a cambio de resignar parte de las ganancias si su cotización supera determinado nivel.
El sistema se denomina "sin costo" porque la prima pagada para obtener protección se compensa con la cobrada por vender las opciones de compra. El Central aclaró que las operaciones se liquidan en divisas y "no modifican las tenencias físicas de oro ni generan movimientos, compromisos o gravámenes en esa posición".
La entidad también vinculó su decisión con la fragilidad de las reservas a fines de 2023, cuando las reservas internacionales netas eran negativas en USD 11.200 millones y el oro representaba el 18% de las reservas totales, frente al 4,2% de 2006.
Pérdidas por USD 1.023 millones y una ganancia global de USD 2.505 millones
La estrategia enfrentó un escenario excepcional durante 2025, cuando el precio internacional del oro aumentó 66%. Según los cálculos del Banco Central, semejante variación tenía una probabilidad estadística de apenas 0,01%.
La suba activó las opciones de compra vendidas, que limitaron las ganancias por encima de los precios pactados. Sin embargo, el BCRA sostuvo que esos valores se habían fijado muy por encima de las previsiones más optimistas del mercado y que logró capturar alrededor del 70% de la apreciación del metal.
En respuesta a las críticas de la AGN, el organismo informó que su posición total en oro, incluidas las coberturas financieras, registró una ganancia neta de USD 2.505 millones durante 2025. La cifra contempla la valorización de las tenencias y el resultado negativo de los derivados, mientras que los USD 1.023 millones señalados por la auditoría corresponden específicamente a esas operaciones financieras.
El Central insistió en que una cobertura debe evaluarse según los riesgos existentes al momento de contratarla, no exclusivamente por las ganancias potenciales que se dejaron de obtener. Con ese argumento, defendió la estrategia pese al costo que tuvo la suba extraordinaria del metal.
El traslado de lingotes y la reserva de información
El informe también abordó otro de los puntos cuestionados: el traslado de parte de las reservas de oro al exterior. El BCRA explicó que rebalanceó sus tenencias para mejorar la disponibilidad y liquidez de esos activos, aunque no precisó los destinos, las cantidades trasladadas ni las condiciones de custodia de los lingotes. La entidad distinguió esos movimientos de las operaciones financieras destinadas a cubrir las variaciones del precio del metal.
La AGN también abrió una auditoría específica sobre el traslado de las reservas físicas. Olmos señaló que ese trabajo permitirá determinar los motivos de la decisión, el destino del oro y si las operaciones produjeron algún beneficio, pero aclaró que todavía no había conclusiones.
Respecto de la falta de información pública, el Banco Central defendió la necesidad de preservar la confidencialidad, especialmente antes del cierre de cada ejercicio. Según argumentó, revelar anticipadamente sus estrategias permitiría que otros participantes del mercado actuaran en función de esos datos y perjudicaran los resultados patrimoniales de la entidad.
"La confidencialidad es un elemento esencial en la participación de un banco central en los mercados financieros", sostuvo el organismo.