Un antiguo puerto minero que permaneció décadas sin actividad se prepara para convertirse en una pieza clave del negocio energético argentino. Punta Colorada, en la costa de Río Negro, será la terminal de salida del petróleo de Vaca Muerta hacia los mercados internacionales, a través de una obra de infraestructura que demanda una inversión de USD 3.000 millones.
El proyecto Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), impulsado por YPF junto con otras ocho compañías del sector, registra un avance del 85% y tiene previsto recibir los primeros cargamentos de crudo el 31 de diciembre de 2026. La primera exportación está programada para el primer trimestre de 2027.
La iniciativa busca ampliar la capacidad de transporte de la producción de la cuenca neuquina y reducir los costos logísticos. En su etapa de mayor desarrollo, el sistema podría generar ingresos por exportaciones de hasta USD 15.000 millones anuales, según las estimaciones del proyecto.
De la minería al petróleo
Punta Colorada ya había tenido un papel relevante en la actividad industrial argentina. Durante las décadas de 1970 y 1980, el puerto se utilizó para embarcar el hierro extraído de Sierra Grande, donde funcionaba uno de los complejos mineros subterráneos más importantes de Sudamérica.
El cierre de la empresa estatal HIPASAM, en 1992, marcó el declive de aquella actividad y provocó una fuerte caída del movimiento económico de la zona. Más de tres décadas después, las instalaciones vuelven a cobrar protagonismo, esta vez vinculadas con la industria petrolera.
El oleoducto conecta la cuenca neuquina con la terminal marítima mediante 437 kilómetros de cañerías de gran diámetro. A ese recorrido se suma un tramo submarino de 15 kilómetros que permitirá trasladar el crudo hasta las monoboyas instaladas mar adentro.
La infraestructura contempla seis tanques de almacenamiento, cada uno con capacidad para 120.000 metros cúbicos, equivalentes a unos 750.000 barriles de petróleo. En la primera etapa funcionarán dos de ellos, mientras que el sistema completo permitirá organizar la acumulación y carga del crudo antes de la llegada de los buques.
Una obra de gran escala
El proyecto cuenta con la participación de YPF, Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Pluspetrol, Tecpetrol, Shell, Chevron y GyP. Su financiamiento incluye un préstamo internacional de USD 2.000 millones y aportes de capital de las empresas involucradas.
La construcción también genera actividad económica en la región. Actualmente, unas 1.600 personas trabajan diariamente en el proyecto y alrededor de 1.100 residen en el campamento instalado en Punta Colorada.
La normativa provincial establece que al menos el 80% del personal debe ser contratado localmente. Además, la obra impulsa la demanda de proveedores y servicios, con un impacto económico que alcanza a distintas localidades de Río Negro.
Una vez finalizada la construcción, la operación de la terminal requerirá una dotación considerablemente menor, estimada en alrededor de 180 trabajadores directos y adicionales, sin contar los servicios vinculados con la actividad portuaria.
Exportaciones en crecimiento
El sistema comenzará a operar con una capacidad de transporte de 180.000 barriles diarios. Luego, el volumen aumentará progresivamente hasta alcanzar los 550.000 barriles por día, con posibilidades de ampliarse a futuro.
La terminal fue diseñada para recibir buques capaces de transportar hasta dos millones de barriles, una escala que permitirá mejorar la eficiencia de las exportaciones y reducir el costo de traslado por unidad.
Otro componente central son las dos monoboyas fabricadas en Emiratos Árabes Unidos. Estas estructuras permitirán que los grandes petroleros se conecten directamente con el sistema de carga en el mar, sin necesidad de ingresar a un puerto tradicional.
Su traslado sufrió demoras vinculadas con el conflicto en Medio Oriente y las condiciones climáticas. Sin embargo, las estructuras ya llegaron a la región y forman parte de los últimos trabajos necesarios para poner en marcha la terminal.
La infraestructura de VMOS representa una apuesta estratégica para ampliar la presencia del petróleo argentino en el mercado internacional. Además, la cercanía con futuros desarrollos de gas natural licuado abre la posibilidad de consolidar un nuevo polo exportador energético en la costa atlántica.