En Salta, el Día del Cervecero se vive entre fermentadores, lúpulo y vasos llenos de esfuerzo. Las cervecerías artesanales locales siguen apostando a la calidad y la profesionalización, incluso con menos fábricas que en años anteriores, pero con un compromiso firme por mantener viva la tradición de la cerveza hecha en la provincia.
El sector alcanzó un notable crecimiento entre 2017 y 2019, pero la pandemia dejó su huella, reduciendo la cantidad de productores. Hoy, quienes permanecen lo hacen con dedicación, tecnología y un ojo puesto en la inversión permanente para sostener la producción. La elaboración de cerveza artesanal, advierten los propios productores, es mucho más que un pasatiempo: combina ciencia, procesos controlados y equipamiento especializado que garantizan un producto de calidad.
El público salteño acompaña con fidelidad. Aunque los niveles de consumo no replican el auge inicial, hay quienes siguen eligiendo cervezas locales y otros que se acercan por primera vez, atraídos por variedades como las IPA, con su sabor intenso y aroma marcado por el lúpulo, que se han convertido en favoritas de los consumidores.
Las fechas especiales, como San Patricio u Oktoberfest, ayudan a difundir la cultura cervecera en la provincia, promoviendo el consumo responsable y generando espacios de encuentro social. Sin embargo, estos eventos siguen siendo limitados durante el año, lo que vuelve aún más importante el compromiso diario de los productores para mantener el mercado activo.
La formación y el oficio también marcaron un salto de calidad en Salta. Muchos cerveceros comenzaron de manera autodidacta, pero hoy existen cursos especializados, jueces y sommeliers que certifican el conocimiento técnico local. Esto refleja una profesionalización que va más allá de la pasión: es un sector que exige capacitación, control de calidad y actualización constante.
En su día, los productores salteños celebran elaborando cerveza, atendiendo clientes y consolidando un oficio que combina inversión, ciencia y creatividad. La cerveza artesanal en Salta no es solo una bebida: es un símbolo de identidad local, de trabajo sostenido y de encuentros que dan sabor a la vida social de la provincia.