Hoy, 23 de enero, se celebra el Día Mundial del Chori, ese clásico infaltable que conquista paladares en todo el país. En Salta, el “chori de cancha” es mucho más que una comida: es una tradición apasionada que acompaña cada partido, cada gol y cada grito de gol en los estadios locales, donde los puestitos humeantes se convierten en el alma de la tribuna.
El chorizo tiene sus raíces en la península ibérica alrededor del siglo XVI, pero fue la llegada del pimentón desde América el ingrediente que le dio su carácter definitivo. Con el tiempo, Argentina adoptó y transformó la receta original, creando su propia versión que conquistó el gusto popular y se instaló como un emblema de la gastronomía criolla.
A diferencia del chorizo español tradicional, curado y ahumado, el chorizo criollo argentino se elabora con carne fresca, vino y una selección de especias que le otorgan su sabor único e inconfundible. Tras apenas 24 horas de reposo, la mezcla se embute y está lista para cocinarse a la parrilla, donde libera todo su jugo y aroma irresistible.
En Salta, esta delicia alcanza su máxima expresión en las canchas de fútbol: el chori de cancha es el protagonista indiscutido de los entretiempos y las previas, siempre servido en pan crujiente con chimichurri o salsa criolla. No hay partido completo sin ese olor a parrilla flotando en el aire, convirtiéndolo en el compañero perfecto del hincha salteño.