Son muy fáciles, quedan doradas gracias a la miel, crocantitas por fuera porsu cubierta azucarada y resultan bastante económicas, ya que no llevan manteca. Tienen un truquito para moldearlas antes de ir al horno... y perfumar toda la casa, trayendo el recuerdo de aquellas meriendas al volver de la escuela.
Ingredientes para unas 12 galletas
60 gramos de miel
120 ml de aceite
1 cucharadita de esencia de vainilla
1 huevo
140 gramos de azúcar y un poco mas para arriba de las galletas
230 gramos de harina leudante o harina 0000 con una cucharadita de polvo de hornear
Cómo se preparan
En un bowl ponemos el huevo, el azúcar y la esencia y batimos.
Añadimos la miel y el aceite, volvemos a batir ( si la miel es muy espesa, se puede entibiar en el microondas).
Por último, agregamos la harina leudante y mezclamos hasta que nos quede una pasta algo líquida.
Paso clave: llevamos el bowl tapado al freezer por lo menos 30 minutos, o hasta que tome consistencia moldeable.
Precalentamos el horno a 180°C (medio)
Cuando salen del frio, preparamos un recipiente con un poco de azúcar extra. Tomamos porciones de masa ( una cucharada), le damos forma de bolita y la rebozamos con mucha azúcar.
Ponemos todas las bolitas pasadas por azúcar en una placa, que puede estar aceitada o con papel manteca o placa de silicona. Atención, ubicarlas separadas, porque crecen en el horno.
Horneamos, alrededor de 12 minutos. Las despegamos con cuidado y las dejamos enfriar unos minutos.
Salen gorditas, crocantes y excelentes para el mate o la merienda, listas para compartir una tradición y hacer un alto en el ritmo, mientras disfrutamos de ese sabor inconfundible.