Durante el verano, las comidas livianas y fáciles de preparar ganan protagonismo. Las altas temperaturas invitan a elegir platos más frescos, rápidos y que no requieran pasar demasiado tiempo en la cocina, sin resignar sabor ni calidad.
Como acompañante infalible, estas hamburguesas de pollo van perfectas con ensaladas, papas al horno o vegetales grillados. También pueden servirse en versión sándwich, con pan integral, hojas verdes y alguna salsa suave, o adaptarse con condimentos y especias para variar el sabor según el gusto.
Ingredientes para 4 hamburguesas
- 500 gramos de pechuga de pollo
- 1 huevo
- 1 diente de ajo picado
- 2 cucharadas de pan rallado
- Perejil picado a gusto
- Sal y pimienta
- Opcional: queso rallado, mostaza o cebolla picada
Paso a paso1- Preparar la base
- Cortá la pechuga en cubos medianos (así el procesado es parejo). Si preferís una textura más "carne" y menos pasta, procesá en tandas cortas: la idea es que quede picado fino, pero con algo de cuerpo. Si no tenés procesadora, también podés picar con cuchillo lo más finito posible.
2- Saborizar la mezcla
- Pasá el pollo a un bowl grande y sumá el ajo picado, el perejil, sal y pimienta.
- En este punto podés agregar opcionales para mejorar textura y sabor: una cucharadita de mostaza, un toque de pimentón, cebolla picada bien chiquita o una cucharada de queso rallado.
3- Unir y dar consistencia
- Incorporá el huevo y mezclá bien con cuchara o con la mano hasta integrar.
- Agregá el pan rallado de a poco (no todo junto): la mezcla tiene que quedar húmeda pero firme, como para poder formar medallones sin que se desarmen.
- Si te quedó muy blanda, sumá una cucharada extra de pan rallado; si quedó seca, una cucharada de agua o un chorrito mínimo de leche.
4- Formar los medallones
- Dividí la preparación en 4 porciones iguales. Formá bolitas y aplastalas suavemente hasta darles forma de hamburguesa.
- Un tip útil: humedecé apenas las manos o aceitá un poquito las palmas para que no se te pegue la mezcla y queden prolijas.
5- Reposo para que no se rompan
- Llevalas a la heladera entre 15 y 30 minutos. Este paso ayuda a que tomen firmeza y mantengan la forma durante la cocción. Si estás apurada, podés saltearlo, pero el reposo mejora mucho el resultado.
6- Cocción en plancha o sartén (la opción más rápida)
- Calentá una plancha/sartén a fuego medio con apenas aceite.
- Cociná 4 a 5 minutos por lado, sin aplastarlas (así no pierden jugos). Dales vuelta solo cuando estén doradas y se despeguen solas. Están listas cuando el centro queda bien cocido y no se ve rosado.
7- Descanso y servido
- Dejalas 2 minutos reposar antes de servir: ayuda a que se acomoden los jugos. Podés armarlas en pan con hojas verdes y alguna salsa, o servirlas al plato con ensalada fresca, papas al horno o vegetales grillados.
Tips para que queden perfectas
- No las aplastes durante la cocción: al presionarlas pierden jugos y quedan secas.
- Reposo clave: llevarlas a la heladera antes de cocinarlas ayuda a que mantengan la forma.
- Fuego medio: evita que se doren rápido por fuera y queden crudas por dentro.
- Textura ideal: si la mezcla está muy blanda, sumá pan rallado de a poco; si está seca, un chorrito de agua o leche lo soluciona.
- Probá sabores: se pueden sumar especias, hierbas o un toque de queso rallado para variar.
- Congelado práctico: se pueden freezar crudas, separadas por film, y cocinar directo sin descongelar.