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RECETAS PRÁCTICAS

Pastel de polenta con crema de espinacas, reconfortante y muy fácil

Una receta perfecta para los días fríos en los que buscás un mimo al paladar.

Pastel de polenta con crema de espinacas, reconfortante y muy fácil

Este pastel de polenta gratinado con crema de espinacas sale de la forma habitual de preparar la polenta con salsas de tomate, le aporta cremosidad y le suma nutrientes.  Súper reconfortante, cremoso, tiene una presentación ideal para lucirte cualquier día de la semana.

El pastel se forma en tres capas y es muy fácil de preparar.  Abajo, una base de polenta enriquecida con leche, bien cremosa. En el medio, una capa de queso cremoso fundido y  por encima un colchón untuoso de espinacas con crema bien condimentado que se gratina en el horno. La receta perfecta para los días frescos en los que buscás un mimo al paladar sin pasar horas en la cocina, ya que lleva unos 40 minutos.

Los ingredientes para 4 porciones

Para la polenta:

  •     750 ml de agua
  •     250 ml de leche
  •     200 g de polenta rápida (proporción 4 a 1 con respecto al líquido)
  •     Sal o 1 cubito de caldo
  •     200 g de queso cremoso

Para la crema de espinaca:

  •     1 atado de espinaca
  •     500 ml de leche
  •     50 g de manteca
  •     50 g de harina común
  •     100 g de queso rallado
  •     Sal, pimienta y nuez moscada a gusto

El paso a paso

1. Hacer la base de polenta

En una olla, colocar los 750 ml de agua y los 250 ml de leche junto con la sal o el cubito de caldo. Llevar a fuego medio hasta que rompa a hervir. En ese momento, incorporar la polenta rápida en forma de lluvia de a poco, sin dejar de revolver constantemente para evitar grumos. Cocinar removiendo siempre hasta que espese bien y empiece a burbujear.

2. Moldear y enfriar

Retirar la polenta de la olla y pasarla directamente a una fuente apta para horno. Extenderla bien para formar una base pareja y dejarla enfriar un poco para que tome cuerpo antes de armar el pastel.

3. Preparar la crema de espinaca

En otra olla, derretir los 50 g de manteca. Agregar los 50 g de harina común y cocinar la mezcla removiendo continuamente durante 2 minutos. Luego, incorporar la leche de a poco y mezclando constantemente para evitar grumos. Sumar los 100 g de queso rallado y continuar la cocción hasta obtener una crema espesa y totalmente homogénea. Para terminar, sumar la espinaca picada y condimentar a gusto con sal, pimienta y nuez moscada.

4. Armar el pastel y gratinar

Sobre la fuente que ya tiene la base de polenta, acomodar primero una capa generosa con los 200 g de queso cremoso. Cubrir por completo con la crema de espinaca caliente y terminar espolvoreando un poco de queso rallado extra en la superficie para asegurar el color tostado.

Llevar la fuente a un horno precalentado a fuego fuerte hasta que el queso se derrita por completo y logre un gratinado dorado perfecto. Servir bien caliente. 

 


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