Los domingos suelen ser el momento ideal para dedicar un poco más de tiempo a la cocina y preparar un plato casero para compartir en familia. Entre las opciones más elegidas aparecen las pastas, y los ravioles son una alternativa que permite variar los rellenos y acompañarlos con la salsa preferida.
En esta oportunidad, una combinación de cuatro quesos se convierte en la protagonista de un relleno cremoso y sabroso, perfecto para unas pastas hechas en casa. Con algunos ingredientes simples y siguiendo unos pocos pasos, es posible preparar unos ravioles caseros ideales para disfrutar durante el almuerzo.
La clave está en lograr una masa fina y resistente que permita envolver bien el relleno sin que los ravioles se abran durante la cocción. Para acompañarlos, se puede optar por una salsa de tomate casera, una crema suave o simplemente un poco de manteca y queso rallado para resaltar el sabor de los quesos.
Ingredientes
Para la masa:
- 400 gramos de harina 0000
- 4 huevos
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharada de aceite de oliva
- Agua, cantidad necesaria
Para el relleno:
- 200 gramos de ricota
- 100 gramos de muzzarella
- 100 gramos de queso parmesano rallado
- 100 gramos de queso azul
- 1 huevo
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- Nuez moscada, a gusto
Para acompañar:
- Salsa de tomate casera, crema o manteca
- Queso parmesano rallado
Preparación
- Colocar la harina sobre la mesada y formar una corona. En el centro, incorporar los huevos, la sal y el aceite de oliva. Mezclar de a poco desde el centro hacia los bordes hasta integrar todos los ingredientes.
- Trabajar la preparación durante unos 8 a 10 minutos, hasta conseguir una masa lisa, suave y elástica. Si queda demasiado seca, agregar unas gotas de agua. Formar un bollo, cubrirlo y dejarlo descansar durante 30 minutos.
- Colocar la ricota en un recipiente y sumar la muzzarella cortada en pequeños cubos, el parmesano rallado y el queso azul desmenuzado. Agregar el huevo y condimentar con pimienta y una pizca de nuez moscada. Probar antes de incorporar sal, ya que algunos de los quesos ya tienen bastante sabor.
- Dividir el bollo en varias porciones y estirarlas con una máquina para pastas o un palo de amasar hasta obtener láminas finas. Es importante que tengan un grosor parejo para que los ravioles se cocinen de manera uniforme.
- Distribuir pequeñas porciones del relleno sobre una de las láminas, dejando unos centímetros entre cada una. Humedecer ligeramente los espacios alrededor del relleno y cubrir con otra lámina de masa.
- Presionar suavemente alrededor de cada porción para eliminar el aire y sellar bien los bordes. Cortar los ravioles con un cortante o una ruedita y espolvorearlos con harina para evitar que se peguen.
- Llevar una olla grande con abundante agua y sal a hervor. Incorporar los ravioles y cocinarlos hasta que suban a la superficie. Una vez que flotan, dejarlos aproximadamente 1 o 2 minutos más y retirarlos con una espumadera.
- Colocar los ravioles en una fuente y acompañarlos con salsa de tomate, crema o manteca. Terminar con abundante queso parmesano rallado y servir bien calientes.