El baked alaska es mucho más que un postre: es un show en la mesa. Su presencia suele marcar el cierre de las reuniones importantes, esos almuerzos familiares largos o una cena especial donde todos esperan algo distinto. No es casualidad que, en Argentina, la “torta helada” siga reinventándose y ganando adeptos, sobre todo en verano.
Cada familia tiene su versión. Algunos lo conocen como “merengado helado” o “torta Alaska” y lo preparan con pionono comprado, helado artesanal y lo que haya a mano. Otros se animan a hacer pionono casero, sumar frutas o helados de crema con dulce de leche. La clave está en la sorpresa: el contraste entre el helado intacto y el merengue bien dorado.
Tiempo de preparación
El tiempo estimado para preparar esta receta es de 35 minutos, distribuidos de la siguiente manera:
Preparación: 20 minutos
Cocción: 3 a 5 minutos (dorado de merengue)
Freezer: 10 minutos (opcional, facilita el armado)
Ingredientes
1 pionono de vainilla (puede ser comprado)
1 l de helado de vainilla, dulce de leche o crema americana
4 claras de huevo
200 g de azúcar
1 pizca de sal
1 cucharadita de jugo de limón
Cómo hacer baked alaska, paso a paso
Forrar una budinera chica o bowl con film. Colocar el pionono en la base, ajustando los bordes.
Volcar el helado (apenas ablandado) sobre el pionono, presionando bien para que no queden huecos. Alisar la superficie.
Tapar con más pionono si quedara espacio y llevar al freezer por 10 minutos (esto ayuda al desmolde).
Desmoldar sobre una fuente apta para horno.
Para el merengue: batir las claras con la pizca de sal hasta que estén espumosas. Agregar el azúcar de a poco, seguir batiendo a punto nieve y agregar el jugo de limón al final.
Cubrir el postre con el merengue, usando una espátula o cuchara, sellando bien los bordes.
Dorar el merengue en horno bien caliente (240 °C) por 3 a 5 minutos, o usar un soplete de cocina. No descuidar el horno: apenas se dora, retirar.
Servir de inmediato para lograr el contraste de temperaturas.
Consejo técnico: El merengue debe cubrir totalmente el helado, sin dejar huecos, para que no se derrita.