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Receta de "Tamagoyaki", el omelette japonés que se prepara en pocos minutos

Se hace con pocos ingredientes, lleva una técnica sencilla y logra un omelette tierno, suave y bien esponjoso.

Receta de "Tamagoyaki", el omelette japonés que se prepara en pocos minutos

El tamagoyaki es una de esas recetas que parecen simples a primera vista, pero que esconden un encanto especial. Se trata de un omelette enrollado, suave y liviano, que se cocina en capas finitas y se arma en pocos minutos, ideal para cuando hay ganas de comer algo distinto sin pasar horas en la cocina.

Muy popular en Japón, este plato suele aparecer tanto en desayunos como en almuerzos livianos o incluso en viandas. Su textura esponjosa y su sabor delicado lo vuelven una opción versátil, fácil de adaptar y perfecta para animarse a probar una preparación clásica que sorprende sin necesidad de ingredientes raros ni técnicas complicadas.

¿Cómo preparar el “Tamagoyaki”, el esponjoso omelette japonés que te salva en todo momento?

Más allá de su sencillez, el tamagoyaki tiene un lugar muy especial dentro de la gastronomía japonesa y suele ser una de las primeras preparaciones que se enseñan para aprender técnica y precisión. Tradicionalmente se cocina en una sartén rectangular, se sirve cortado en rodajas prolijas y representa equilibrio, paciencia y cuidado en los detalles, valores muy presentes en la cocina japonesa, donde incluso los platos más simples buscan transmitir armonía y respeto por el producto.

Ingredientes:

  •     4 huevos
  •     1 cucharada de azúcar
  •     1 cucharada de salsa de soja
  •     1 cucharada de vino blanco suave
  •     1 pizca de sal
  •     Aceite neutro (girasol o maíz)

Preparación:

-En un bowl, rompé los huevos y batilos suavemente sin incorporar demasiado aire. Sumá el azúcar, la salsa de soja, el vino y la pizca de sal. Mezclá hasta integrar bien.

-Calentá una sartén antiadherente (idealmente rectangular, aunque una redonda también sirve) a fuego medio y pincelá la base con apenas aceite. Volcá una capa fina de la mezcla de huevo y dejá que se cocine apenas, sin que se dore. Cuando esté casi cuajada, empezá a enrollarla desde un extremo con ayuda de una espátula.

-Corré el rollo hacia un costado de la sartén, aceitá nuevamente el espacio libre y agregá otra capa fina de huevo. Levantá un poco el rollo para que el huevo nuevo pase por debajo.

-Cuando esa capa esté lista, enrollá nuevamente sobre el rollo anterior. Repetí el proceso hasta terminar la mezcla. Retirá del fuego y, si querés una forma más prolija, envolvé el rollo en papel film mientras está caliente y ajustá suavemente.

-Dejá reposar unos minutos, cortá en rodajas y serví tibio o frío. Es perfecto solo, con arroz blanco o como acompañamiento.


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