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Tiramisú salado de espárragos: La receta perfecta para innovar en la cocina

Ideal para salir de lo común con una preparación fácil y distinta.

Tiramisú salado de espárragos: La receta perfecta para innovar en la cocina

El tiramisú salado de espárragos es una vuelta creativa a un clásico que todos conocen, pero en una versión completamente distinta.

En lugar de lo dulce, esta receta apuesta por capas de sabores intensos y combinaciones saladas que la convierten en una opción ideal para picadas, entradas o reuniones donde querés salir de lo típico.

¿Cómo preparar el tiramisú de espárragos?

Ingredientes:

  • 2 atados de espárragos verdes
  • 6 rabanitos
  • 200 g de queso crema
  • 250 g de galletitas saladas
  • 6 g de gelatina sin sabor 
  • Jugo de 1 limón
  • 250 ml de licor (o podés reemplazar por caldo suave de verduras si lo querés menos dulce/alcohólico)
  • 1 cucharadita de pimentón 
  • Sal a gusto

Paso a paso:

-Primero, lavá bien los espárragos y cortales la parte más dura del tallo. Cocinalos en agua hirviendo con sal durante unos minutos hasta que estén tiernos pero sin que se desarmen. Apenas los retires, pasalos por agua fría para frenar la cocción y mantener el color. Reservá algunas puntas para decorar y el resto cortalo en trozos chicos.

-Por otro lado, hidratá la gelatina sin sabor en un poco de agua fría durante unos minutos. Luego llevala apenas a calor (puede ser en microondas unos segundos) hasta que se disuelva por completo, sin que llegue a hervir.

-En un bowl, mezclá el queso crema con la crema de leche hasta lograr una textura suave. Sumá el jugo de limón, el pimentón, sal a gusto y los espárragos picados. Integrá bien todo y, por último, incorporá la gelatina disuelta mezclando rápido para que se distribuya de manera pareja.

-Aparte, triturá levemente las galletitas o dejalas enteras, según prefieras una textura más rústica o más uniforme. Humedecelas apenas en el amaretto (o caldo, si elegiste esa opción), sin que se rompan.

-Para armar, colocá una base de galletitas en una fuente, cubrí con la mezcla de queso y espárragos y repetí el proceso en capas. Podés sumar los rabanitos cortados en láminas finas entre capas para darle un toque fresco y crocante.

-Terminá con una capa de crema y llevá la preparación a la heladera por al menos 4 horas, hasta que tome consistencia. Antes de servir, decorá con las puntas de espárragos y algunos rabanitos. Queda una preparación distinta, fresca y perfecta para sorprender con algo fuera de lo común.


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