El expresidente de Brasil Jair Bolsonaro sufrió un traumatismo craneoencefálico leve tras caerse y golpearse la cabeza mientras se encuentra detenido en la sede de la Policía Federal, en Brasilia. El episodio ocurrió en las últimas horas y generó preocupación por su estado de salud, en un contexto marcado por antecedentes médicos complejos y cuestionamientos al régimen de custodia.
El equipo médico que lo asiste confirmó que el exmandatario será sometido a estudios clínicos para evaluar posibles complicaciones derivadas del golpe. Según precisaron los profesionales, la lesión fue calificada como leve, aunque remarcaron que se trata de un paciente con factores de riesgo que requieren un seguimiento permanente.
De acuerdo a lo informado por su entorno, Bolsonaro habría sufrido un ataque de hipo mientras dormía, lo que le provocó una pérdida de equilibrio y la posterior caída dentro del espacio donde permanece alojado. En ese movimiento, impactó su cabeza contra un mueble. La situación se conoció públicamente luego de que su esposa, Michelle Bolsonaro, expresara su preocupación por la demora en la atención médica inicial.
Desde el círculo íntimo del expresidente señalaron que la asistencia se produjo recién cuando personal de la Policía Federal ingresó a la sala para notificarle una visita previamente programada. En ese marco, advirtieron que Bolsonaro “no se encontraba en buen estado” tras el golpe y reclamaron explicaciones sobre los protocolos aplicados ante una emergencia médica.
Fuentes oficiales de la Policía Federal, en cambio, aseguraron que la atención fue inmediata y relativizaron la gravedad del incidente. Según esa versión, el personal actuó conforme a los procedimientos establecidos y dio aviso al equipo médico correspondiente sin dilaciones.
El cirujano jefe que sigue la evolución de Bolsonaro explicó que las caídas representan uno de los principales riesgos en pacientes con su historial clínico. El expresidente arrastra problemas de salud desde el ataque con arma blanca que sufrió en plena campaña presidencial de 2018, hecho que derivó en múltiples cirugías y secuelas persistentes.
En los últimos meses, Bolsonaro fue sometido a distintos procedimientos médicos. La semana pasada recibió el alta tras permanecer nueve días internado en el hospital DF Star, donde fue intervenido quirúrgicamente por una hernia inguinal bilateral. Durante esa internación, los médicos también realizaron un bloqueo del nervio frénico para controlar episodios recurrentes de hipo, una afección que lo afecta desde hace tiempo y que, según su entorno, volvió a manifestarse en prisión.
Allegados al exmandatario habían informado días atrás una evolución favorable de su estado de salud tras el alta médica. Sin embargo, también denunciaron dificultades para descansar adecuadamente en el lugar de detención. Entre los principales reclamos, mencionaron el funcionamiento constante del aire acondicionado y el ruido ambiental, factores que —según sostienen— alteran el sueño y afectan su recuperación.
En ese contexto, la defensa de Bolsonaro presentó una denuncia ante el Supremo Tribunal Federal en la que cuestiona las condiciones de detención y solicita medidas para adecuar el espacio a sus necesidades médicas. El planteo sostiene que el régimen actual vulnera el derecho al descanso y podría agravar su estado de salud. El magistrado interviniente ordenó a la Policía Federal que responda al planteo en un plazo de cinco días.
Mientras los aliados del expresidente denuncian un trato inadecuado y reclaman modificaciones en el régimen de custodia, sectores cercanos al oficialismo brasileño remarcan que Bolsonaro cumple una condena firme y rechazan cualquier posibilidad de trato diferencial. Desde esa postura, insisten en que las condiciones de detención se ajustan a lo dispuesto por la Justicia.
Bolsonaro permanece detenido desde fines de noviembre en la sede de la Policía Federal, donde cumple una condena de 27 años y tres meses de prisión por su participación en un intento de golpe de Estado. En una primera instancia, había sido arrestado de manera preventiva tras incumplir las condiciones del arresto domiciliario, luego de manipular el dispositivo de monitoreo electrónico impuesto por la Justicia.
Pese a su situación judicial, el expresidente sigue siendo una figura central en el escenario político brasileño. En las últimas semanas, expresó su respaldo a su hijo, el senador Flavio Bolsonaro, como posible candidato presidencial para enfrentar a Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones previstas para el próximo 4 de octubre.
El incidente ocurrido en prisión vuelve a poner el foco sobre la salud del exmandatario y las condiciones en las que atraviesa su condena, en un contexto de fuerte polarización política y con un proceso judicial que continúa generando impacto tanto en Brasil como en la región.