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Justicia ciudadana

Salta inicia el primer juicio por jurados con un caso de femicidio

Doce salteños tendrán la responsabilidad de determinar la culpabilidad o no del acusado por un femicidio ocurrido en la Capital.

Salta inicia el primer juicio por jurados con un caso de femicidio

Mañana la provincia dará un paso trascendental en su sistema judicial: comenzará el primer juicio por jurados en Salta, en el marco de una causa por femicidio ocurrido en la ciudad de Salta. Por primera vez, doce ciudadanos comunes serán los encargados de decidir si el imputado es culpable o no culpable de un delito que prevé pena de prisión perpetua.

La implementación del juicio por jurados en Salta marca un antes y un después en la administración de justicia penal. La modalidad fue incorporada a través de la ley provincial 8478 y se aplicará en los delitos más graves contemplados en el artículo 80 del Código Penal argentino, entre ellos homicidios agravados y femicidios. Con este debut, la provincia se suma al grupo de jurisdicciones del país que ya aplican este sistema.

La expectativa es alta, tanto en el ámbito judicial como en la sociedad salteña. El nuevo esquema supone que la decisión sobre la culpabilidad ya no quedará exclusivamente en manos de jueces técnicos, sino que será adoptada por un jurado popular compuesto por seis mujeres y seis varones. La eventual determinación de la pena seguirá siendo atribución del magistrado interviniente.

El caso que inaugura esta etapa es particularmente sensible: se trata de un femicidio ocurrido en la Capital salteña, un delito que conmocionó a la comunidad y que ahora será analizado bajo este nuevo formato. La elección de un proceso de esta magnitud para el estreno del sistema no es menor, ya que pone a prueba la capacidad operativa y organizativa del Poder Judicial provincial.

Para conformar el jurado se realizó un sorteo a partir del padrón electoral. Más de 10.000 ciudadanos fueron considerados como universo potencial y, de allí, se seleccionó a 70 personas que participarán de la audiencia de selección, conocida técnicamente como “voir dire”. En esa instancia, la fiscalía y la defensa entrevistarán a los postulantes con el objetivo de garantizar imparcialidad y descartar posibles incompatibilidades o prejuicios.

El mecanismo establece que la elección de los jurados es completamente aleatoria y que el Poder Judicial no interviene discrecionalmente en la designación. La idea central es asegurar un tribunal plural y representativo de la sociedad. Quedan excluidos abogados, magistrados, empleados judiciales, integrantes de fuerzas de seguridad y altos funcionarios, entre otros, para evitar conflictos de interés o conocimientos técnicos que puedan influir en la deliberación.

Uno de los aspectos más relevantes del nuevo sistema es la protección de los jurados. Sus identidades no serán difundidas públicamente y solo serán conocidas por las partes y el juez técnico. Además, deberán mantenerse al margen de cualquier información externa vinculada al caso mientras dure el debate. Esto implica no consumir noticias relacionadas, no comentar el proceso con terceros y evitar el uso de redes sociales para opinar o recibir datos sobre la causa.

El juicio está previsto que se extienda durante tres jornadas consecutivas. Al finalizar cada día, los jurados podrán regresar a sus domicilios, salvo que soliciten aislamiento al momento de la deliberación final. Recién cuando concluya la etapa probatoria y los alegatos, el jurado pasará a deliberar en privado hasta alcanzar un veredicto.

La participación como jurado es considerada una carga pública, similar a la obligación de votar. Tanto empleados del sector público como del privado deberán ser liberados de sus tareas sin sufrir descuentos salariales. En el caso de trabajadores independientes, la normativa prevé una compensación económica diaria que ronda los 70 mil pesos por cada jornada de intervención, a modo de resarcimiento por el tiempo destinado al proceso.

La puesta en marcha del juicio por jurados en Salta también tiene un fuerte contenido institucional. La Constitución Nacional argentina establece desde el siglo XIX que el sistema de jurados debe formar parte de la organización judicial. Sin embargo, su implementación fue postergada durante décadas en la mayoría de las provincias. Con esta decisión, Salta salda una vieja cuenta pendiente y fortalece el principio de participación ciudadana en uno de los poderes del Estado.

En Argentina, varias jurisdicciones ya aplican este modelo para delitos graves. La experiencia de provincias como Buenos Aires, Córdoba, Neuquén o Mendoza mostró que el sistema puede funcionar de manera eficaz, con altos niveles de legitimidad social. En todos los casos, el esquema comparte una característica central: el jurado decide sobre los hechos y la culpabilidad, mientras que el juez técnico fija la pena en caso de condena.

En el contexto salteño, la implementación implicó meses de capacitación, adecuación de salas de audiencia y ajustes logísticos. Se trabajó en protocolos específicos para garantizar la transparencia del proceso, la correcta comunicación con los jurados y el resguardo de sus derechos. También se capacitó a fiscales, defensores y magistrados en técnicas de litigación oral adaptadas al modelo de jurado.

Desde el punto de vista social, el juicio por jurados representa una apertura del Poder Judicial hacia la comunidad. Permite que ciudadanos sin formación jurídica participen activamente en la administración de justicia, aportando su mirada y sentido común a la valoración de la prueba. Para muchos especialistas, este contacto directo fortalece la confianza pública en las decisiones judiciales.

No obstante, el desafío no es menor. El éxito del sistema dependerá en buena medida de la claridad con que se presenten las pruebas, de la capacidad de las partes para explicar conceptos jurídicos complejos y de la responsabilidad cívica de quienes integren el jurado. En un caso de femicidio, donde la carga emocional suele ser intensa, la exigencia de objetividad será aún mayor.

La mirada de la sociedad salteña estará puesta en este proceso. Más allá del resultado concreto del veredicto, el inicio del primer juicio por jurados en la provincia abre una nueva etapa en la justicia penal. Un modelo que apuesta a la participación popular, a la transparencia y a la construcción colectiva de decisiones en los casos más graves.

Desde mañana, doce ciudadanos comunes tendrán en sus manos una responsabilidad histórica: decidir, en nombre del pueblo de Salta, sobre la culpabilidad o no de un acusado por femicidio. Un hecho que marca un hito institucional y que, sin dudas, quedará en la historia judicial de la provincia.

 


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