En medio de la fuerte conmoción internacional provocada por la ofensiva militar de Estados Unidos sobre territorio venezolano, se confirmó que la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, se encuentra en Moscú. La información fue ratificada por agencias internacionales y sumó un nuevo elemento de tensión al complejo escenario político y diplomático que atraviesa el país caribeño tras las últimas decisiones adoptadas por Washington.
De acuerdo a los reportes difundidos, Rodríguez habría viajado a Rusia poco antes del ataque estadounidense, en un movimiento que ahora adquiere especial relevancia geopolítica. Mientras tanto, su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, permanece en Caracas, participando de las definiciones internas que se suceden desde que se conoció la operación militar y la captura de Nicolás Maduro.
Desde Moscú, la vicepresidenta mantuvo un contacto directo con el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov. Según la información oficial difundida desde el gobierno ruso, durante esa conversación telefónica Delcy Rodríguez expresó su “firme solidaridad con el pueblo venezolano” y condenó lo que definió como una agresión armada contra la soberanía del país. El diálogo dejó en evidencia el respaldo político de Rusia al chavismo en uno de los momentos más críticos de los últimos años.
Las autoridades rusas reiteraron que continuarán apoyando a la administración venezolana en defensa de sus intereses nacionales y su soberanía. Al mismo tiempo, desde Moscú se remarcó la necesidad de evitar una escalada mayor del conflicto y se manifestó la voluntad de avanzar hacia una salida diplomática a través del diálogo, en un intento por contener las consecuencias regionales e internacionales de la crisis.
La confirmación de la presencia de Delcy Rodríguez en Rusia se conoció horas después de que la propia vicepresidenta asegurara públicamente que el gobierno venezolano desconocía el paradero de Nicolás Maduro. En ese contexto, exigió a la administración de Donald Trump una “prueba de vida” del líder chavista, tras el anuncio de su captura durante la operación militar estadounidense. Ese pedido encendió aún más la polémica y profundizó el enfrentamiento discursivo entre Caracas y Washington.
En un audio que comenzó a circular con fuerza en medios y redes venezolanas, Rodríguez cuestionó duramente la intervención militar y apeló al derecho internacional. “Exigimos el respeto al derecho internacional. Condenamos esta forma brutal, salvaje, de agresión contra nuestro pueblo”, expresó, con un tono enfático. En el mismo mensaje, denunció la muerte de funcionarios, militares y civiles, a quienes calificó como víctimas de una ofensiva que, según sostuvo, golpeó tanto a la capital como a otras regiones del país.
Las palabras de la vicepresidenta buscaron reforzar la narrativa del chavismo en un contexto de extrema debilidad política e institucional. Con el liderazgo de Maduro en duda y una presión internacional creciente, el gobierno venezolano intenta sostener apoyos estratégicos, especialmente de aliados históricos como Rusia, que volvió a posicionarse como un actor clave en el tablero global.
El hecho de que Delcy Rodríguez se encuentre en Moscú no pasó desapercibido para analistas internacionales, que interpretan el viaje como un movimiento destinado a garantizar respaldo político y diplomático en un momento decisivo. Rusia, con intereses económicos y estratégicos en Venezuela, se presenta como uno de los pocos aliados dispuestos a mantener un apoyo explícito al chavismo frente a la ofensiva estadounidense.
La situación generó repercusiones también en América Latina, donde distintos gobiernos siguen con atención la evolución del conflicto. En Argentina, el tema se instaló con fuerza en la agenda pública luego de que el presidente Javier Milei celebrara la captura de Maduro y hablara del “fin de la dictadura” venezolana, alineándose con la postura de Estados Unidos. Ese posicionamiento marcó un quiebre definitivo con la política exterior que el país sostuvo en otros momentos respecto a Venezuela.
En provincias como Salta, donde residen miles de ciudadanos venezolanos que emigraron en los últimos años, la noticia despertó inquietud y expectativa. Muchos siguen minuto a minuto los acontecimientos, atentos al futuro de sus familiares y al posible impacto que estos hechos puedan tener en la situación interna del país caribeño.
Mientras tanto, el gobierno ruso insistió en la necesidad de una solución política que evite una confrontación mayor. Desde Moscú advirtieron que una escalada del conflicto podría tener consecuencias imprevisibles para la región y el mundo, en un contexto internacional ya marcado por múltiples tensiones y enfrentamientos abiertos.
La presencia de Delcy Rodríguez en Rusia, sumada a la permanencia de Jorge Rodríguez en Caracas, muestra un chavismo fragmentado y bajo presión, que intenta sostener su estructura de poder en medio de una crisis sin precedentes. La incertidumbre sobre el futuro inmediato de Venezuela se profundiza, mientras las principales potencias comienzan a mover sus fichas en un escenario que cambia hora tras hora.