El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia elevó a 287 la cifra de muertos, mientras continúan las tareas de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas. El último balance oficial también registra 3.975 heridos, 378 personas desaparecidas y más de 102.000 afectados.
El sismo provocó daños en 15 departamentos y 437 municipios, con miles de viviendas afectadas. En total, unas 79.108 viviendas resultaron averiadas y 13.077 fueron destruidas, de acuerdo con el reporte de las autoridades.
Ante la magnitud de la emergencia, el presidente Abelardo de la Espriella propuso un plan especial de reconstrucción para el departamento del Chocó, epicentro del terremoto y una de las regiones con mayores niveles de pobreza del país.
El mandatario comparó la iniciativa con el denominado Plan Marshall, el programa de asistencia impulsado por Estados Unidos para la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial. La propuesta apunta a acelerar la recuperación de infraestructura y mejorar las condiciones de una zona que enfrenta históricas dificultades de conectividad.
Mientras tanto, los equipos de emergencia mantienen los operativos para localizar a las personas desaparecidas. Las autoridades reconocieron que, con el paso de los días, las posibilidades de hallar sobrevivientes disminuyen, aunque remarcaron que las tareas continuarán.
La emergencia también impactó de lleno en el sistema educativo. Cerca de 2.200 establecimientos escolares registraron daños en distintos puntos del país. En Chocó fueron afectadas 796 escuelas, mientras que en Caldas se contabilizaron más de 400 sedes con algún tipo de deterioro.
En algunas localidades se decidió recurrir temporalmente a clases virtuales y materiales pedagógicos para sostener la actividad escolar mientras se evalúa el estado de los edificios. Entre las zonas más golpeadas se encuentra el Valle del Cauca, donde también se registraron víctimas por el colapso de infraestructura educativa.
La respuesta humanitaria recibió además apoyo internacional. El Banco Mundial anunció un desembolso de 200 millones de dólares destinado a reforzar la atención de emergencia y avanzar con las primeras etapas de la recuperación.
A las tareas locales se sumaron equipos especializados de otros países. Desde Ecuador partió un grupo integrado por rescatistas e ingenieros estructurales para colaborar en la búsqueda de personas y en la evaluación de edificios afectados.
La situación es especialmente compleja en las áreas rurales, donde las dificultades de acceso pueden retrasar la llegada de alimentos, asistencia médica y otros recursos básicos. Organismos humanitarios advirtieron que buena parte de la población afectada pertenece a sectores con menos recursos y menor capacidad para afrontar una emergencia de esta magnitud.
Con los trabajos de rescate todavía en marcha, Colombia enfrenta ahora una segunda etapa de la tragedia: asistir a miles de familias, recuperar los servicios esenciales y reconstruir las zonas que quedaron seriamente dañadas por el terremoto.