La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, asumió este lunes como presidenta interina del país tras prestar juramento ante la Asamblea Nacional. El cambio de mando se produjo luego de la detención de Nicolás Maduro, quien fue capturado y trasladado a los Estados Unidos, en un hecho que reconfigura por completo el panorama político venezolano.
La asunción de Rodríguez se dio luego de que el Tribunal Supremo resolviera designarla como presidenta interina, en línea con el orden institucional vigente. El acto se realizó en el Parlamento, con la presencia de autoridades legislativas y representantes de los distintos poderes del Estado, en un contexto marcado por la incertidumbre y la expectativa tanto dentro como fuera del país.
Rodríguez, una figura central del oficialismo en los últimos años, venía desempeñándose como vicepresidenta ejecutiva y había ganado protagonismo en la gestión diaria del Gobierno. Su llegada a la presidencia abre una nueva etapa en Venezuela, atravesada por tensiones políticas internas, desafíos económicos y una fuerte atención de la comunidad internacional.
La detención de Maduro representa un punto de quiebre en la historia reciente del país. El exmandatario quedó bajo custodia en territorio estadounidense, lo que aceleró definiciones institucionales en Caracas y obligó a las autoridades a activar mecanismos de sucesión previstos en la normativa vigente.
En su primer mensaje como presidenta, Rodríguez llamó a preservar la estabilidad, garantizar el funcionamiento del Estado y sostener el orden constitucional. Además, ratificó su compromiso con la continuidad administrativa y con el diálogo político, en un escenario atravesado por reclamos sociales, dificultades económicas y un complejo entramado diplomático.
El cambio de liderazgo en Venezuela genera repercusiones en toda la región, incluida la Argentina, donde el devenir político venezolano es seguido de cerca por su impacto en la geopolítica sudamericana, los flujos migratorios y las relaciones comerciales.
Mientras se aguardan definiciones sobre el futuro institucional del país y los pasos que seguirá el nuevo gobierno, la asunción de Delcy Rodríguez marca el inicio de una etapa inédita, con interrogantes abiertos y un escenario que aún está lejos de estabilizarse