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El Vaticano buscó una salida negociada para Maduro ante la amenaza de una intervención

Documentos filtrados revelan gestiones de último momento de la Santa Sede para facilitar el exilio del presidente venezolano y evitar un escenario de violencia regional.

El Vaticano buscó una salida negociada para Maduro ante la amenaza de una intervención

El Vaticano intentó hasta último momento abrir una vía diplomática que permitiera la salida de Nicolás Maduro del poder sin recurrir a una intervención militar. En medio de la creciente presión internacional sobre Venezuela, la Santa Sede impulsó conversaciones reservadas con Estados Unidos para ofrecer una alternativa que evitara un desenlace sangriento y redujera el impacto político y humanitario en la región.

Según documentos que salieron a la luz en las últimas horas, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, mantuvo una reunión confidencial en Nochebuena con el embajador estadounidense ante la Santa Sede, Brian Burch. En ese encuentro, Parolin propuso explorar un exilio para Maduro, con Rusia como posible destino principal, como parte de una salida negociada tras las elecciones venezolanas de julio de 2024, duramente cuestionadas por la comunidad internacional.

La iniciativa vaticana partía de un diagnóstico claro: el actual mandatario debía abandonar el poder para destrabar la crisis política, pero era necesario ofrecerle garantías de seguridad personal para evitar un colapso institucional. En ese marco, se hablaba de una “salida dorada” que incluyera la preservación de su patrimonio y protección internacional, con alternativas que también contemplaban países como Qatar o Turquía.

Parolin, con amplio conocimiento de la realidad venezolana por su paso como nuncio apostólico en Caracas, advirtió sobre los riesgos de una escalada militar y subrayó la necesidad de contener el conflicto. De acuerdo con los documentos, el Vaticano consideraba que el presidente ruso, Vladimir Putin, estaba dispuesto a conceder asilo a Maduro, en una jugada que también podía tener implicancias más amplias en el tablero internacional.

Uno de los puntos más sensibles de las conversaciones fue el rol del oficialismo venezolano. El cardenal transmitió que Maduro habría evaluado dejar el cargo tras los comicios, pero que la presión interna, especialmente de figuras clave como Diosdado Cabello, terminó cerrando cualquier posibilidad de renuncia voluntaria ante el temor por su vida.

En paralelo, surgió la hipótesis de que Venezuela funcionara como moneda de negociación en un contexto global más amplio, con Moscú dispuesto a revisar su respaldo al gobierno venezolano a cambio de ventajas en las discusiones sobre la guerra en Ucrania.

El papa León XIV, primer pontífice estadounidense, ya había expresado públicamente su preocupación semanas antes, reclamando evitar el uso de la fuerza y priorizar el diálogo y las herramientas diplomáticas. Aunque el Vaticano lamentó la filtración de conversaciones reservadas, el episodio confirma que la Santa Sede veía inevitable un cambio político en Venezuela, aun cuando cuestionaba con firmeza los métodos impulsados desde Washington.


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