La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel suma días de alta tensión, con declaraciones de respaldo internacional que podrían modificar el equilibrio de fuerzas en Medio Oriente. El gobierno iraní aseguró contar con el apoyo político y estratégico de Rusia y China, un anuncio que llega mientras la región se mantiene en alerta ante posibles escaladas militares.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchí, señaló que Moscú y Beijing respaldan a Teherán “políticamente y de otras maneras”, sin dar mayores precisiones sobre la naturaleza de la cooperación. Según explicó, la cooperación militar con Rusia “nunca ha sido un secreto”, aunque evitó detallar si se espera algún rol específico de otros ejércitos en el conflicto.
La mención de China también generó atención, dado que mantiene vínculos comerciales y energéticos estratégicos con Irán, un factor clave para el país persa en medio de sanciones internacionales y la presión militar estadounidense e israelí.
Mientras tanto, los enfrentamientos se extienden más allá del territorio iraní. Arabia Saudita, Qatar y Kuwait reportaron la interceptación de misiles y drones en su espacio aéreo en el séptimo día de la guerra. Las defensas saudíes derribaron varios proyectiles, incluyendo tres misiles balísticos que se dirigían hacia la base aérea Príncipe Sultán, y neutralizaron un dron en la región oriental del país.
Kuwait también activó sus sistemas de defensa, enfrentando ataques de misiles y drones hostiles que penetraron su espacio aéreo. Las autoridades aseguraron que la situación estaba bajo control, aunque no se difundieron detalles sobre la cantidad exacta de artefactos neutralizados ni posibles daños.
En este marco, Estados Unidos buscó bajar la tensión sobre la posibilidad de una invasión terrestre a Irán. El presidente Donald Trump consideró que desplegar tropas en territorio iraní sería “una pérdida de tiempo”, argumentando que no está en los planes del gobierno estadounidense y que las capacidades militares de Irán habrían sufrido importantes daños en la ofensiva reciente.
Por su parte, el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, afirmó que las reservas defensivas y ofensivas de Estados Unidos permiten mantener la campaña militar durante el tiempo que sea necesario, desestimando cualquier límite inmediato a la operación.
La combinación de respaldo internacional a Teherán y la activa defensa de los países del Golfo mantiene a la región en un estado de alerta máxima, mientras expertos internacionales advierten sobre el riesgo de que el conflicto se expanda y genere repercusiones más amplias.
Por ahora, los ataques continúan concentrados en misiles y drones, pero la declaración de apoyo de Rusia y China abre interrogantes sobre posibles implicancias estratégicas a futuro. La tensión global aumenta y cada movimiento de los involucrados podría redefinir la dinámica del conflicto en Medio Oriente en los próximos días.