El régimen venezolano confirmó la liberación de Rafael Tudares Bracho, yerno del dirigente opositor Edmundo González Urrutia, quien permanecía detenido desde enero del año pasado en un caso que su entorno denunció desde el inicio como una detención forzada y arbitraria. El hombre recuperó la libertad tras pasar más de un año privado de ella, en un contexto marcado por denuncias de violaciones a los derechos humanos y fuerte tensión política.
La noticia fue confirmada por su esposa, Mariana González de Tudares, quien comunicó el regreso de su marido a través de un mensaje público cargado de emoción. Según detalló, la liberación se produjo durante la madrugada, poniendo fin a 380 días de incertidumbre, silencio oficial y reclamos constantes por su paradero y estado de salud.
Tudares Bracho había sido detenido junto a otras figuras vinculadas a la oposición venezolana y al ámbito de los derechos humanos, entre ellas el defensor Carlos Correa y el excandidato presidencial Enrique Márquez, quienes ya habían sido liberados con anterioridad. Su caso se convirtió con el paso de los meses en uno de los más sensibles dentro del escenario político venezolano, tanto por el tiempo transcurrido como por la falta de información oficial durante gran parte de su cautiverio.
En su mensaje, Mariana González relató el impacto que tuvo la detención en su familia y describió el proceso como una experiencia “inhumana”, atravesada por la angustia, el desgaste emocional y la lucha constante por visibilizar la situación. Señaló que durante más de un año debieron enfrentar una desaparición forzada de hecho, sin certezas ni garantías básicas.
La esposa de Tudares Bracho destacó que la excarcelación representa un paso importante, aunque aclaró que la familia continúa reclamando su libertad plena. En ese sentido, sostuvo que si bien el regreso a casa trajo alivio, todavía persisten secuelas físicas y emocionales tras una detención que consideró injusta desde el primer día.
A lo largo de su testimonio, también hizo referencia al acompañamiento recibido durante el proceso. Agradeció el respaldo de familiares, amigos y personas que, según expresó, no dudaron en brindar apoyo pese al contexto adverso y al temor que suele generar este tipo de situaciones. Subrayó especialmente el valor de quienes acompañaron “sin miedo y con sacrificios”, sosteniendo el reclamo durante todo el tiempo que duró la detención.
El caso de Rafael Tudares Bracho se inscribe en un escenario más amplio de denuncias por detenciones arbitrarias en Venezuela, una problemática que organizaciones y familiares de víctimas vienen señalando desde hace años. La liberación, si bien celebrada, vuelve a poner en agenda el reclamo por quienes aún permanecen privados de su libertad en condiciones similares.
En ese marco, Mariana González también dedicó un mensaje de solidaridad a los familiares de otras personas detenidas, desaparecidas o encarceladas sin condena firme. Expresó su acompañamiento a quienes siguen esperando noticias de sus seres queridos y remarcó que conoce de primera mano la desesperación y el dolor que implica atravesar una situación de este tipo.
El anuncio de la liberación generó reacciones inmediatas en redes sociales, donde el caso había mantenido visibilidad gracias a los reclamos sostenidos de su entorno. La confirmación del regreso a casa fue recibida con alivio y emoción, aunque sin borrar el impacto que dejó más de un año de encierro forzado.
En el cierre de su mensaje, la esposa de Tudares Bracho apeló a la fe y agradeció el acompañamiento espiritual que, según expresó, fue clave para sostenerse durante los momentos más difíciles. La liberación, afirmó, marca el final de una etapa marcada por el dolor, pero no el cierre definitivo del reclamo por justicia.
Mientras tanto, el caso vuelve a exponer el delicado panorama de los derechos humanos en Venezuela y reabre el debate sobre las detenciones arbitrarias en contextos de conflictividad política. La excarcelación de Rafael Tudares Bracho representa un alivio para su familia, pero también refuerza la demanda de garantías básicas y procesos transparentes para quienes aún permanecen detenidos.
Cumplo con informar que, luego de 380 días de una injusta detención arbitraria y, de haber padecido, durante más de un año, una inhumana situación de desaparición forzada, mi esposo Rafael Tudares Bracho ha regresado a casa, esta madrugada.
— Mariana Gonzalez de Tudares (@MarianaGTudares) January 22, 2026
Ha sido una lucha estoica y muy dura… pic.twitter.com/WfJ1PWvsY5