La dirigente opositora venezolana María Corina Machado mantuvo una reunión privada con el papa León XIV en el Vaticano, donde le solicitó que interceda por la liberación de los presos políticos y acompañe el proceso de transición democrática en Venezuela. El encuentro se dio en un momento de máxima tensión institucional en el país caribeño, pocos días después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, un hecho que sacudió el tablero político regional.
Tras la audiencia, Machado expresó que Venezuela atraviesa una etapa decisiva y sostuvo que “está más cerca la derrota del mal”, en referencia al fin del ciclo autoritario que, según denunció en reiteradas ocasiones, sometió al país a violaciones sistemáticas de derechos humanos. La opositora remarcó la necesidad de que la comunidad internacional, y en particular la Iglesia Católica, mantenga una presencia activa para garantizar una salida pacífica y respetuosa de la voluntad popular.
Durante el encuentro, la líder venezolana agradeció el seguimiento permanente del Vaticano sobre la situación en su país y destacó el respaldo espiritual a una sociedad que, aseguró, “se mantiene firme y en oración por la libertad”. En ese marco, pidió al Pontífice que interceda especialmente por las personas que continúan privadas de su libertad por motivos políticos, así como por aquellos que permanecen desaparecidos.
La reunión se realizó bajo estricta reserva y tuvo un fuerte contenido simbólico. León XIV, primer Papa de origen estadounidense, no había recibido anteriormente a representantes del régimen chavista desde el inicio de su pontificado, lo que refuerza la lectura política del gesto. En la audiencia, Machado volvió a plantear la necesidad de que se respete la soberanía popular expresada en las elecciones celebradas en julio de 2024, cuyo resultado fue desconocido por el oficialismo venezolano.
El contexto regional e internacional también atravesó el diálogo. Machado subrayó que la presión diplomática externa fue clave para debilitar al régimen y consideró que se abrió una oportunidad histórica para reconstruir la institucionalidad democrática en Venezuela. En ese sentido, remarcó la importancia de avanzar sin demoras para evitar nuevos episodios de violencia o inestabilidad social.
La dirigente, distinguida recientemente con el Premio Nobel de la Paz 2025, continúa manteniendo en reserva su lugar de residencia por razones de seguridad y aún no confirmó cuándo regresará a su país. Tras su paso por Roma, tiene previsto viajar a Washington para mantener reuniones de alto nivel político, en una agenda internacional que apunta a consolidar apoyos para la etapa que se abre en Venezuela.
Desde el inicio de la crisis venezolana, el Vaticano intentó desempeñar un rol de mediador, con llamados constantes a evitar el derramamiento de sangre y a privilegiar soluciones políticas. Esa línea fue reafirmada por León XIV en los últimos días, cuando señaló que la situación venezolana debe ser una prioridad para la comunidad internacional y reclamó compromisos concretos en defensa de los derechos humanos.
En un discurso reciente ante el cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede, el Pontífice advirtió además sobre el impacto del narcotráfico en la descomposición institucional del país caribeño y lo definió como una de las principales causas del colapso social y económico. En ese marco, pidió una estrategia conjunta que no solo apunte a la seguridad, sino también a la inversión en educación y desarrollo humano como pilares de una reconstrucción duradera.
La audiencia entre Machado y el Papa se inscribe así en un escenario de redefiniciones profundas para Venezuela, donde la presión internacional, el protagonismo de la oposición y el rol de actores clave como la Iglesia Católica convergen en un momento decisivo. Mientras tanto, la expectativa sigue puesta en los próximos pasos políticos y en la posibilidad concreta de que se avance hacia una transición democrática que ponga fin a años de crisis y conflictividad.