El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostuvo este lunes que su administración está “cerca” de cerrar un acuerdo con Cuba que permita aliviar el embargo de petróleo que afecta a la isla, aunque el gobierno cubano desmintió que exista un diálogo formal.
Trump afirmó que la isla se encuentra en “bancarrota” y reiteró que no recibirá más petróleo de México, en medio de la escasez de combustibles y la crisis económica que se profundizó tras la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses. “Es una nación fallida, no reciben dinero de Venezuela ni de ningún otro lugar”, sostuvo el mandatario desde el Despacho Oval.
Por su parte, las autoridades cubanas confirmaron que sí hubo “intercambio de mensajes” con Washington, pero dejaron en claro que no existe una negociación directa en estos momentos. El vicecanciller Carlos Fernández de Cossío explicó que la comunicación entre ambos gobiernos ha sido limitada y puntual, sin constituir un diálogo formal.
El mandatario estadounidense también puso el foco en la situación de los emigrados cubanos en Estados Unidos, quienes esperan poder visitar a sus familiares en la isla. “Muchos quisieran al menos visitar a sus familiares, y creo que estamos cerca de lograrlo”, aseguró. Sin embargo, las restricciones migratorias vigentes limitan que los estadounidenses viajen a Cuba más allá de motivos religiosos o culturales, mientras que los cubanos residentes en EE. UU. enfrentan temores sobre posibles trabas al regresar.
La tensión entre Washington y La Habana se intensificó desde que Trump firmó una orden ejecutiva que aplica aranceles a cualquier país que envíe petróleo a la isla, medida que forma parte de la estrategia estadounidense para presionar a Cuba tras su cercanía con Venezuela. A esta situación se suma la declaración de que México dejará de enviar combustibles a la isla, aunque el gobierno mexicano confirmó que mantendrá los envíos por razones humanitarias mientras busca alternativas diplomáticas para retomar el abastecimiento.
La situación energética y económica en Cuba se agrava día a día, con apagones y escasez de combustible, alimentos y medicamentos. La administración estadounidense considera que esta presión obligará a La Habana a negociar, mientras que el gobierno cubano mantiene una postura firme y rechaza la existencia de un diálogo formal.
Analistas internacionales coinciden en que, aunque haya intercambios de mensajes y señales de acercamiento, la falta de un acuerdo concreto mantiene la incertidumbre sobre la posibilidad de que se flexibilicen las sanciones o se autoricen viajes de ciudadanos estadounidenses a la isla en el corto plazo.
La declaración de Trump se suma a una serie de medidas que buscan mostrar apoyo a la comunidad cubana en Estados Unidos y, al mismo tiempo, aumentar la presión sobre el gobierno de La Habana. La situación sigue siendo volátil y podría derivar en nuevas tensiones si no se logra un entendimiento entre ambos países.