Un conductor de colectivo del transporte público en Salta fue detectado este lunes a primera hora con 1,4 gramos de alcohol en sangre, un nivel que superaba ampliamente el límite permitido y que encendió las alarmas sobre la conducción bajo efectos del alcohol en la provincia. El incidente ocurrió cuando el chofer, que se dirigía a iniciar su recorrido en la línea 3 Troncal de SAETA, colisionó contra un poste de alumbrado. Afortunadamente, al momento del choque no llevaba pasajeros.
El director de Seguridad Vial de la Provincia, Oscar Rearte, confirmó el episodio y detalló que el operativo se produjo tras el siniestro: “La intervención nuestra fue a raíz de que ya se había producido la colisión y, al realizar el test, arrojó esa graduación de alcohol”, explicó. El funcionario destacó la gravedad del caso: el conductor iba a comenzar su jornada laboral con un nivel de alcohol muy superior al permitido, poniendo en riesgo su vida y la de terceros.
Este caso se suma a un contexto preocupante en la provincia. Según datos oficiales, las muertes en siniestros viales se duplicaron en enero de 2026 en comparación con el año anterior, siendo el exceso de velocidad y la presencia de alcohol en sangre los factores más frecuentes. Rearte mencionó episodios recientes con niveles aún más altos de alcoholemia: un conductor en Santa Lucía registró 2,43 gramos, un motociclista sobre ruta 21 llegó a 3,53 gramos y, en General Güemes, se detectó la graduación más alta del país, superando los 3 gramos.
“Venimos registrando graduaciones elevadas, arriba de 1.0, especialmente los fines de semana”, advirtió el director de Seguridad Vial. Según señaló, se detectan alrededor de 200 conductores alcoholizados por fin de semana, una cifra que se mantiene constante desde hace más de un año.
La Provincia reforzó los controles, sobre todo en enero, debido a la gran cantidad de festivales y eventos que atraen multitudes. Los operativos de alcoholemia se realizan todos los días bajo un régimen de tolerancia cero. Sin embargo, Rearte admitió que las sanciones no parecen ser suficientes para disuadir a quienes circulan alcoholizados. “Evidentemente, las multas no persuaden a estos conductores que circulan alcoholizados”, señaló.
Más allá de los controles, el funcionario insistió en la necesidad de una mayor conciencia social sobre la seguridad vial. “Creo que es la falta de concientización de la gente lo que permite que estos hechos sigan ocurriendo”, afirmó.
El episodio del chofer de SAETA reabre el debate sobre la seguridad en el transporte urbano y la responsabilidad de los conductores. En una provincia donde los siniestros viales y los niveles de alcohol al volante continúan siendo altos, los controles y la educación vial se presentan como herramientas indispensables para reducir riesgos y proteger vidas.