El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este viernes que su país “nunca, jamás” olvidará los atentados del 11 de septiembre de 2001 y sostuvo que las enseñanzas de aquella tragedia deben servir para enfrentar las amenazas actuales. El mandatario participó de la ceremonia central realizada en el Pentágono al cumplirse 25 años de los ataques que dejaron miles de víctimas.
“Hoy renovamos el juramento sagrado que hicimos por primera vez en su nombre hace un cuarto de siglo. Nunca, jamás olvidaremos. Por eso luchamos hoy”, afirmó Trump durante su discurso frente a familiares de las víctimas, autoridades y miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses.
El presidente utilizó la conmemoración para destacar la necesidad de mantener una postura firme frente a quienes considera amenazas para la seguridad nacional. En ese sentido, sostuvo que Estados Unidos debe aprender de las vulnerabilidades que quedaron expuestas aquel 11 de septiembre y actuar para impedir que vuelvan a repetirse situaciones similares.
“No tenemos otra opción. Solo cabe la victoria. Luchamos con fuerza. Luchamos para ganar”, expresó el mandatario, en uno de los pasajes más contundentes de su discurso.
Trump también vinculó las enseñanzas del 11-S con los desafíos geopolíticos actuales y sostuvo que Estados Unidos no permitirá que Irán avance en el desarrollo de un arma nuclear. De esta manera, el aniversario de los atentados estuvo atravesado no solo por el recuerdo de las víctimas, sino también por referencias a las amenazas que Washington considera vigentes en el escenario internacional.
La ceremonia tuvo lugar en el Pentágono, uno de los tres lugares atacados durante los atentados del 11 de septiembre de 2001. Ese día, integrantes de la organización terrorista Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales: dos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York; otro impactó contra el Pentágono, en Virginia; y el cuarto cayó en Pensilvania luego de que los pasajeros intentaran recuperar el control de la aeronave.
El ataque provocó la muerte de casi 3.000 personas y marcó un antes y un después para Estados Unidos y para la política internacional. A partir de entonces, Washington inició una extensa campaña militar contra Al Qaeda y sus aliados, además de impulsar profundas modificaciones en sus políticas de seguridad.
A 25 años de aquella jornada, la fecha continúa ocupando un lugar central en la memoria colectiva estadounidense. Las ceremonias se repiten cada año en los lugares vinculados con los atentados, aunque este aniversario adquirió un significado especial por cumplirse un cuarto de siglo desde la tragedia.
Trump decidió participar nuevamente del acto en el Pentágono y no viajó a Nueva York para la ceremonia realizada en la denominada Zona Cero. Se trata del segundo año consecutivo en que el mandatario conmemora el aniversario en la sede del Departamento de Defensa.
El presidente nació en Nueva York y durante su trayectoria política mantuvo una relación estrecha con la ciudad. Su última participación presencial en el homenaje realizado en la Zona Cero había sido en 2024.
Las conmemoraciones por el 25° aniversario incluyen distintas actividades destinadas a recordar a las víctimas. Entre ellas se encuentran ceremonias oficiales, colocaciones de ofrendas florales, izamiento de banderas, minutos de silencio y vigilias.
Uno de los momentos más emotivos de cada aniversario es la lectura de los nombres de las personas que murieron durante los atentados. Familiares y allegados participan de este homenaje, que busca mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida aquel 11 de septiembre.
También se desarrollan actividades comunitarias y jornadas de voluntariado como parte de los homenajes. La intención es transformar el recuerdo de la tragedia en acciones destinadas a fortalecer los vínculos sociales y mantener presente el impacto que tuvieron los atentados sobre distintas generaciones de estadounidenses.
El paso del tiempo no eliminó el peso de aquella jornada en la sociedad norteamericana. Una nueva encuesta difundida en el marco del aniversario reflejó que para una parte importante de los adultos estadounidenses el 11 de septiembre continúa siendo uno de los acontecimientos históricos más significativos que recuerdan de su vida.
Para las familias de las víctimas, el aniversario representa una jornada especialmente dolorosa, pero también una oportunidad para homenajear a quienes murieron. Cada año, las ceremonias reúnen a autoridades, sobrevivientes, familiares y ciudadanos que participan de los actos conmemorativos.
Durante su intervención, Trump buscó combinar el homenaje a las víctimas con un mensaje político centrado en la seguridad nacional. El mandatario sostuvo que las debilidades demostradas en el pasado deben convertirse en aprendizajes para evitar nuevas amenazas y remarcó la necesidad de que Estados Unidos mantenga una posición de fuerza.
Así, a un cuarto de siglo de los atentados que modificaron la historia contemporánea, el recuerdo del 11-S volvió a ocupar el centro de la agenda estadounidense. El homenaje a las víctimas se mezcló con los desafíos actuales de la política internacional y con el mensaje de Trump de que su país continuará actuando para evitar que una tragedia semejante vuelva a ocurrir.